1. LA LECHE MATERNA DE MI HERMANA


    Fecha: 06/03/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... -Qué va; ya estoy muy grande para eso –le dije. -Entonces cuál era la curiosidad –dijo Evelin. Yo me alcé de hombros y le dije que era eso, mera curiosidad. -Sea como sea, después no digas que no se te dio la oportunidad –agregó ella. -Cómo así, Evi –que era su diminutivo y así la llamábamos-, no me digas que me vas a dar esa oportunidad. -Pues no veo otra mujer en esta habitación que esté lactando –dijo ella echando una mirada de estudio. Entonces me ladeé mejor sobre ellos y le dije si en verdad estaba hablando en serio. -Claro que sí, tontico, no que te gustaría saber a qué sabe la leche, y yo no veo nada malo en que pruebes de la mía, a menos que no la quieras –dijo ella sin la menor vergüenza. Hasta ese momento no había creído que llegáramos a tanto, y ante la posibilidad atrapada sin querer, comencé a experimentar los nervios propios de la excitación. Le dije que cómo sería eso, y ella me miró a los ojos y me dijo que si quería me daba directamente de su pezón porque no había un vaso a la mano para ordeñarse un poco. Mi corazón aceleró con su propuesta, y le dije que temía hacerle daño, además de que creía que no era buena idea. Ella quiso saber por qué. -Porque… qué tal si me emociono un poco y… paso por una situación un tanto incómoda… Evelin soltó la risa y se sonrojó nerviosa. -En ese caso, hermanito, tendrás que saltar de la cama e ir directamente a una ducha de agua fría. Sonreí, admitiendo que así sería de ocurrir algo imprevisto. En medio de todo las risas nos ...
    ... ayudaban a distensionar la red que estábamos tejiendo. -¿Y entonces? ¿Te vas a animar, mi otro bebecito? –volvió a decir burlona mi hermana. En ese momento volví a mirar a mi sobrino, que se había vuelto a dormir con el pezón en su boquita. Entonces le dije que sí, pero que antes me dijera cómo debía de hacerlo para no lastimarla. Ella me miró y volvió a sonreír, divertida con nuestra osadía. Dejó luego al bebé en su cuna, y como yo había estado a su izquierda, alimentando a mi sobrino del seno de aquel lado, me pidió que cambiáramos de lado a fin de ofrecerme la teta llena, es decir la derecha. Nos acomodamos y ella me dijo que no tenía que utilizar los dientes, y que solo tenía que chupar como lo haría con una paleta. -Está bien –le dije ansioso-. ¿Y cuánto tiempo duro? -El que quieras, siempre y cuando no me tengas en estas toda la noche –volvió a decir divertida. Luego tomó aire y me miró a los ojos. En su mirada había todo un mensaje de complicidad-. Aquí vamos –concluyó, y se levantó la camisetilla dejando al descubierto su hermosa teta a la altura de mi cara, la cual se me hizo más grande que nunca. No pude evitar sonrojarme y me quedé lelo por un instante, con esa areola marrón enorme, hinchada de esos puntitos que sobresalen, y con ese pezón grueso y largo, para mi sorpresa, como un pequeño pene en erección. -Son tan hermosas tus téticas, Evi, que sigo pensando que ese tipejo se perdió de una diosa como tú –le dije nervioso. Ella me abrazó llevando mi cabeza contra su ...
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