1. Una sesión con Jaz en marzo, 1


    Fecha: 11/03/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: pablodf1977, Fuente: CuentoRelatos

    Hola amigos, después de un tiempo sin algún encuentro, les relataré lo que sucedió a mediados de marzo de este año, no doy más explicaciones de mí, pero la sumisa es otra mujer casada, de 42 años, delgada, pero con un poco de panza, con 1.60 m de altura, de piel blanca, no con un cuerpo exuberante, pero para su edad, no está mal. Empezamos a platicar por chat hace algunos meses y ella tenía curiosidad respecto a ser sumisa.
    
    Ella me contaba que su esposo no le daba el sexo que deseaba, además que sabía que tenía una amante, lo que provocaba que le pusiera mucho menos atención. Hace menos de un mes, me comentó que deseaba tener una sesión conmigo, así que nos pusimos de acuerdo e hicimos una cita para un jueves por la tarde; como ya sabrán, le pedí que fuera vestida de la manera más atrevida que pudiera, diciéndome que se cambiaría después de salir de su casa.
    
    Acordé encontrarme con ella en la esquina del hotel a donde suelo ir, el que se encuentra cerca del centro de la ciudad, la cita era a las cuatro de la tarde y cinco minutos antes, me avisaba que ya había llegado, pero, aun así, me lo tomé con calma. Cuando me iba acercando, lo hacía desde la otra acera y pude verla ahí, en la esquina, llevaba una falda gris suelta, que le quedaba una mano abajo de las nalgas, unos zapatos de tacones altos y una blusa verde desabotonada, que dejaba verle su bra y se paseaba nerviosa por la esquina, lo que provocaba que, con el movimiento, el vestido se le subiera justo debajo de ...
    ... sus nalgas.
    
    Así la dejé un par de minutos mientras la observaba voltear a todos lados, buscándome hasta que después de ver como la miraron algunos hombres que pasaron y ella sólo bajaba su mirada avergonzada, me acerqué, le di un beso para saludarla y mientras lo hacía, le agarré las nalgas debajo de su falda. Luego, entramos al hotel, pagué la habitación y empezamos a subir, ya que estaba en el tercer piso, pero cuando llegamos a la mitad, entre el primero y el segundo piso, le dije “ahora, puta, quítate el bra”. Al instante, ella empezó a desabotonarse la blusa, se quitó el bra y me lo dio, tomándolo de inmediato, entonces tomó los botones de la blusa para abrochársela, pero en ese momento, la detuve, ordenándole “quédate así” mientras la miraba a los ojos.
    
    Cuando llegamos a la mitad entre el segundo y el tercer piso, me detuve de nuevo, me di vuelta y ella se detuvo en seco con sorpresa, enseguida le arrebaté sus cosas de las manos, tomándola del cuello y le ordené “ahora quítate la falda y la blusa, perra” mientras la soltaba. De la misma forma, sin decir algo, ella se quitó la blusa pero al quitarse la falda, estaba un poco nerviosa, aunque terminó por entregarme ambas prendas y le dije “camina, perra” mientras me daba la vuelta y comenzaba a subir el último tramo, sintiendo que venía detrás de mí, con la respiración agitada.
    
    Mientras abría la habitación, sin voltearla a ver, le di otra orden “espérame aquí en la puerta de rodillas, perra” pero intentó decirme ...
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