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Mi prima Angela
Fecha: 11/03/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Juan David Gira, Fuente: CuentoRelatos
... suave vaivén que mi esposa fue acelerado diciéndome “rico papito, me gusta… clávame así… rómpeme el culo… siiiiiii”. Yo aceleraba cada vez más, mi pene entraba y salida de su lubricado culo, ya sin ningún esfuerzo y mi esposa con su mano se masturbaba violentamente el clítoris y de vez en cuando acariciaba mis testículos, haciéndome gozar de la dicha. Fue entonces cuando miré el TV y Ángela ya no se veía en el cuarto y cuál fue mi sorpresa, cuando al mirar a la puerta, estaba Ángela mirándonos. Mi excitación creció, cuando vi como Ángela tenía las manos entre sus piernas y se masturbaba de manera incontrolable, tal vez ni se daba cuenta que yo la veía; aceleré mi ritmo, empujando salvajemente lo cual notó mi esposa, yo no paraba y ella gritaba y gemía de placer, yo disfrutaba aún más con la excelente vista que tenía de Ángela. Mi esposa se dejó caer extasiada y satisfecha por su orgasmo, lo cual provocó que mi verga se saliera de su vagina mientras ella temblaba y sudaba en la cama con los ojos cerrados y apretando su entrepierna. Cuando de pronto abre los ojos y mirando a la puerta, descubre la figura de Ángela, se para rápidamente y le dice “si serás muy puta no pudiste quedarte disfrutando sola de mi juguetito, tenías que venir acá a mirar, perra de mierda ahora vas a ver” y halándola hacia la cama, la tiró y me dijo “si tienes alientos puedes hacer lo que quieras con esta gran puta, enséñale a no andar mirando lo que no debe”. Ángela asustada, le dijo a mi ...
... esposa que la perdonara, que no era su intención, y Ángela llorando, le suplicaba que por favor no dejara que yo le hiciera nada, que ella jamás había estado con un hombre, que como había visto, ella era lesbiana y que no estaba bien, pero mi esposa se agachó y tomando mi bóxer se los metió salvajemente en la boca y me dijo “bueno si no va a usarla dime y yo me encargo de castigarla como se merece” y le abrió las piernas bruscamente. Ángela no paraba de llorar, de pronto mi esposa dice “tengo una idea”, salió del cuarto y Ángela me miraba muy asustada y me hacía señas que no le hiciera nada, yo mientras le acariciaba su teticas y ella con sus manos trataba de quitármelas. De pronto entró Sandra con un collar de perro y se lo colocó y le dijo “serás nuestra perra mientras estés en mi casa” y colocándole el collar, le dio un tremendo golpe en el culito con la correa, la cual a final tenía una fusta de cuero, dejándole su culito marcado. Yo le dije “ya mi amor con los animales no se debe usar la violencia” y me coloqué por detrás. Sandra empujó a Ángela en la cama, quedando en cuatro patas, y mostrando su hermoso culo, yo encaminé mi erecto pené en su agujerito y comencé a empujar, mientras Sandra sostenía a Ángela, quien trataba de zafarse inútilmente de su castigo, entretanto mi pene entraba sin escrúpulos en su virgen culito, el cual lentamente se dilataba, dejando entrever algunos hilitos de sangre. Mi pene ya había entrado casi a la mitad y ella gemía y lloraba ...