1. Una esclava inesperada


    Fecha: 18/03/2021, Categorías: Grandes Series, Autor: Cold_P, Fuente: CuentoRelatos

    ... ella se colocó arriba de mí, pero justo cuando me incorporaba para volverla a besar, me volvió a tumbar y se quitó la playera quedándose en bra. Había algunas parejas ahí, pero al parecer, casi nadie se dio cuenta de eso, a excepción de algunos tipos que estaban ahí, pero que se llevaron un regaño de sus novias.
    
    Era la primera vez que veía a una mujer semidesnuda tan cerca de mí. Solo había visto porno, pero esto era diferente. Más excitante.
    
    - ¿Y qué estás esperando wey? Son tuyas, haz lo que quieras con ellas. – pero al ver que me quedé paralizado, me volvió a decir. – Eres un ángel lex, eres el primer hombre que conozco que no se abalanza sobre mí al tener la vista de mis tetas. Otros ya me estarían cogiendo. Y aunque me agrada que me respetes, no me gusta. No me respetes wey, que te valga madre todo y tócame, estrújame. Lo que se te ocurra y no sólo ahorita, si no cuando quieras. Ya te lo había dicho. No me importa si hay gente o no. Soy tuya.
    
    Tomó mis manos y las llevó a sus tetas y las movió en círculos. ¡Oh que rica sensación! Ahora no iba a quitar mis manos de ahí, no señor. Era, a mi entender, el primer faje en toda regla de mi vida y aunque por mi mente pasaban muchas cosas, decidí dejarme ir y disfrutarlo. Se inclinó y mientras me volvía a besar colocó mis manos en sus nalgas. Fue el mejor faje de mi vida. Le toqué todo el cuerpo y ella me masturbó de una manera deliciosa. Me besó el cuello, me mordió la oreja y metió su lengua en ella. Pero lo que más ...
    ... me impacto, pero me excitó, fue que cuando llegue al orgasmo ella trató de recoger todo lo que pudo de mi semen, se lo llevó a la boca y lo saboreo para después tragárselo. Pensé que a las mujeres les daba asco, pero al parecer a ella le gustaba. Me dijo que tenía un sabor diferente a otros que había probado y que le había gustado.
    
    Después de eso, nos quedamos hablando. Fue algo, especial. Ella había generado en mí mucha confianza y le confesé mis miedos. Le dije que me daba miedo no llegar a satisfacerla y que me preocupaba que mi verga no fuera lo suficientemente grande, que sentía que era torpe. Ella fue honesta y me dijo que, si era un poco torpe, pero que, para no tener mucha experiencia, había disfrutado el faje y que se había venido. Que mi verga, tal vez no fuera tan grande, pero que podía estar orgulloso de su tamaño y grosor (18 cm de largo y aprox. 2.5 dedos de grosor… no se a cuánto equivalga…) y también me dijo que ella me enseñaría muchas cosas.
    
    Fue desde ese momento que decidí que quería perder mi virginidad con ella y desde el instante en que mi padre me avisó que saldría de viaje, corrí a telefonearle y avisarle que si quería podía ser en mi casa, a lo cual accedió. Mis nervios no paraban. Quizá estaba comenzándome a enamorar de una vieja loca, pero daba igual. Mi verga y ahora también mi cabeza (a pesar de que le había dicho lo contrario hace unos días) habían tomado una decisión. COGER.
    
    Ga llegó a eso de las 11 de la mañana. Se había vestido con un ...
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