1. Una esclava inesperada


    Fecha: 18/03/2021, Categorías: Grandes Series, Autor: Cold_P, Fuente: CuentoRelatos

    ... pero pegarte… ¿cómo es que…? Es decir… ¿qué pinche pedo Gabriela? Yo había planeado algo diferente y me vienes con esto. ¡No mames!
    
    - ¡Te estoy confiando algo muy íntimo cabrón! – me gritó
    
    - Sí, pero no mames Gabriela, haces que me enamore de ti y me sales con estas mamadas…
    
    - Enamo…
    
    - Si… – no lo podía creer, se lo había dicho… – y quería perder mi virginidad contigo, pero es que esto es mucho para asimilarlo de golpe… ¿Cómo podría hacerte daño?… ¡Estás bien pendeja!
    
    - ¿Qué pedo contigo cabrón? Pensé que podía confiar en ti…
    
    Era la primera vez que la veía llorar. Se levantó agarró su mochila y cuando estaba por irse recapacite y algo en mi cambió radicalmente. No la quería perder y haría casi cualquier cosa por estar con ella.
    
    - Perdón… me exalte un poco. No te vayas todavía. Quédate, por favor.
    
    - ¡Y para que me quedo! ¿Para qué me digas lo loca que estoy o cuán retorcida esta mi mente? No gracias. Mejor ve a chingar a tu madre y yo sigo con mi vida.
    
    - Vamos Ga, vamos a hablar. Prometo no juzgarte.
    
    - ¡Lo acabas de hacer wey!
    
    - Anda Ga, si te quedas prometo darte unas nalgaditas – me acerqué a ella, limpié sus lágrimas y la besé.
    
    Aunque seguía llorando se rio y correspondió el beso. Nos sentamos en el sofá y hablamos durante una hora. Ella me trataba de convencer de que esto del sado me gustaría. Pero yo no concebía la idea de dañarla físicamente y mucho menos psicológicamente. Pero después de mucho discutir y algunos besos que hicieron ...
    ... que me empalmara de nuevo, le dije que sí. Que haría lo que ella quisiera.
    
    - ¿Es en serio lex?
    
    - Supongo que sí. Pero no estoy muy seguro de que hacer. Sólo he visto una peli porno de sado, pero no era tan fuerte como lo que tú me dices. No sé qué hacer… bueno, no sé qué hacerte.
    
    - ¡Wow! Sabía que tú tenías algo. Eres especial. Mira primero tienes que entender que yo soy tuya. Puedes hacer lo que se te antoje con mi cuerpo. Lo que sea. Soy tu esclava. Después tienes que ver por tu propio placer, no el mío. ¿Entiendes?
    
    - Sí.
    
    - A ver si es cierto… Dame una cachetada.
    
    - ¿Qué?
    
    - Una cachetada, directo en mi mejilla y bien fuerte. En serio no te midas. Dámela lo más fuerte que puedas.
    
    - Pero…
    
    - Lex, vamos, inténtalo al menos.
    
    Por supuesto no se la di tan fuerte. Pero se molestó por eso y me dijo que se la diera lo más fuerte que pudiera, que parecía vieja si le pegaba de esa manera. Le propine otra un poco más fuerte, pero para ella aún no era suficiente. Me grito que le pegara sin miedo, como un hombre y a la tercera vez le solté un madraso con todas mis fuerzas. La fuerza fue tal que la tiré del sofá y cayó directo al suelo. No sé qué pasó, pero honestamente me excité mucho al pegarle. ¿Me estaría gustando esto?
    
    - ¡Así chinga! – dijo entusiasmada mientras se tallaba la cara del dolor – Muy bien. Ahora dame una orden.
    
    - ¿Cómo que una orden?
    
    - Lo que sea. Cualquier cosa que quieras que haga.
    
    - Quítate todo, menos la ropa interior. – dije ...
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