1. Una esclava inesperada


    Fecha: 18/03/2021, Categorías: Grandes Series, Autor: Cold_P, Fuente: CuentoRelatos

    ... después de sonreír.
    
    No lo podía creer. Tenía a una vieja de catálogo por desnudarse en frente de mí y no sólo eso, quería ser mi esclava, estaba enamorada de ella y, por inverosímil que me pareciera, me excitaba y me estaba agradando maltratarla y tener el control.
    
    No sé si fue lo morboso de la situación o porque en verdad quería experimentar todo lo sado, pero yo me desnudé. Algo había cambiado en mí, algo escondido tomó el control de mis acciones y me hizo vivir una primera vez que nunca olvidaría. Una primera vez que disfruté e hice disfrutar. Mi primera vez.
    
    ¡Por Dios, vaya que tenía un cuerpazo! ¡Qué tetas! ¡Qué culo! Le dije que se arrodillara y me la mamara. Obedeció y comenzó con su labor. ¡Puta madre, que boca, chinga! Era mi primera mamada y estaba viendo a los ángeles. Su lengua y sus labios comenzaban a hacerme soltar algunos gemidos. Tomé su cabeza y la empecé a mover. Estaba muy excitado. Cada vez la movía más fuerte. Parecía que me la estaba cogiendo por la boca, hasta que en un momento se la tragó toda, por completo. ¡Wow! ¡Qué delicia! Pero no paré, a pesar de que escuchaba que tosía mucho y el sonido que hacía al moverme así, era extraño.
    
    No entiendo porque, pero ahora me valía madre si la lastimaba o no. Quería disfrutar de lo delicioso que se sentía eso. Y seguí con mi frenético mete y saca en su boca por unos 20 min, hasta que no aguanté más y me corrí en su boca y en su cara. ¡Qué pinche orgasmo, caray! Casi me caigo. Se me nubló la vista y ...
    ... tropecé. Así que me dejé caer en el sofá, pero seguía saliendo semen de mi verga y cayó en el sillón. Me preocupé, porque alguna vez me dijeron que el semen no es lavable. Y se me prendió el foco: ahora tenía esclava. ¡Una esclava para mí solo y haría cualquier cosa que le dijera! No me lo podía creer. Quise probar si en realidad haría lo que yo le pidiera, así que le dije que me limpiara muy bien mi verga, que iba perdiendo su tamaño y grosor y que limpiara muy bien el sofá, con la lengua. No se lo dije ni dos veces, porque ya estaba besando y succionando mi verga para después hacer lo mismo con el sofá.
    
    No lo podía creer. Había un mar de confusión en mi mente. La mujer con la que estaba era alguien a quien yo apreciaba, pero la estaba tratando como a una perra y… me gustaba tratarla así. ¿Debería parar? ¿Debería seguir?
    
    - Ahora, quiero que vayas al baño te desnudes y te metas en la regadera por 5 minutos.
    
    - Aprendes rápido.
    
    - Una cosa más, el agua tiene que ser fría.
    
    Sonrió, se levantó y se dirigió al baño. La seguí, pero en el pasillo la detuve, pues al ver la vista de ese hermoso culo quise hacer algo que se me ocurrió y pensé que le agradaría.
    
    - Alto ahí. – Se detuvo y al instante siguiente le solté una fuertísima nalgada.
    
    - ¡Ay!
    
    Una, dos, tres, cuatro y cinco veces la azoté con mi mano. ¡Qué pinche excitación! La neta, me gustó un chingo nalguearla. Disfrutaba nalgueando a una mujer por la que tenía fuertes sentimientos.
    
    Le dije que continuara. ...