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Las otras historias – Rosario, La chica de provincia
Fecha: 21/03/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Fernando X, Fuente: CuentoRelatos
Conocí a Rosario, cuando éramos unos niños, ella de 12 años y yo 10 aproximadamente, era la tercera hija de un matrimonio amigo de la familia que radicaban en un humilde rancho de la Huasteca Potosina, acostumbrábamos visitarlos por lo menos una vez al año. El lugar era muy humilde y sin ningún servicio, pero nos gustaba ir por el campo, el bosque y los arroyos cercanos. Como niños, nos encantaba jugar todo el día y en la tarde ir a nadar en un pequeño estanque del rio, solo nos quitábamos la ropa y nos metíamos al agua. Con el paso de los años, dejamos de ser niños y los juegos y travesuras cambiaron, pero el gusto de ir a nadar nunca cambio, ahora con shorts y playeras o trajes de baño, al paso de los años, fui cada vez más consiente de los cambios que ocurrían en nuestros cuerpos. Nueve años después, siendo Rosario ya una mujercita, se había escapado con su novio (algo común en esos lugares) para regresar a su casa poco más de un año después, huyendo de su pareja y cargando un pequeño. Fue en esa ocasión que, la Señora Guadalupe (madre de Rosario), le pidió a mi mamá, que recibiera a su hija, en la casa, para que ayudara en el quehacer de la misma, pues su situación económica no era muy buena y necesitaban que ella, fuera a trabajar para ayudarles económicamente. Mi madre acepto, y a los pocos días llego Rosario a la casa en su nuevo rol de empleada doméstica. Mi madre le arreglo el cuarto de servicio que teníamos al fondo del patio posterior, el cual contaba con ...
... todos los servicios, pero que también usábamos como bodega. Rosario ya era una mujer plena, a sus 22 años, morena con una larga cabellera negra, no era una mujer muy bonita, pero si atractiva, tenía su cara un poco maltratada por las cicatrices de una enfermedad mal cuidada. Todo en la casa era nuevo y extraño para ella, cosas que tendría que aprender a utilizar, y nosotros acostumbrarnos a la nueva inquilina, fue por esa falta de costumbre que a los tres días de que había llegado, entre a su cuarto buscando unas herramientas y cual sería mi sorpresa al encontrarla recién bañada y vestida con tan solo su nada sexy ropa interior, pedí disculpas, pero no pude dejar de ver lo que me había encontrado, ella púdicamente, trato de taparse con las manos al principio, pero al ver que yo no me movía ni parpadeaba, simplemente dejo de cubrirse diciéndome que no había más de lo que yo había visto cada año cuando nadábamos en el rancho. Pero claro que había más, un cuerpo de mujer delgado tirando un poco a gordito, sobre todo en su cintura y unas piernas bien macizas. Para un joven de 20 años, con las hormonas a todo su esplendor, eso era todo un manjar para los ojos y un objetivo sexual, a partir de ese día, yo aprovechaba cualquier oportunidad para verla discreta o indiscretamente e imaginármela nuevamente con tan solo su ropa interior, algo que notaba, a ella más que incomodarle, le agradaba. Además cuando sabía que podía, entraba a su cuarto a escondidas y buscaba en el ropero su ...