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Las otras historias – Rosario, La chica de provincia
Fecha: 21/03/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Fernando X, Fuente: CuentoRelatos
... ropa interior. Y en más de una ocasión, aproveche esta para pajearme pensando en nuestra nueva empleada. En una de estas ocasiones, mientras mi madre se bañaba y Rosario hacia la habitación de mis hermanas que se habían ido a la escuela, aproveche para entrar a su cuarto. Justo cuando yo buscaba en su cajón, entro Rosario, descubriéndome mientras esculcaba entre sus prendas, en su cara no había molestia, más bien sonreía ante mi sorpresa, cerró la puerta con llave y me dijo que aprovecháramos, mientras mi madre se bañaba. La condenada estaba también esperando una oportunidad para encontrarse conmigo, se acercó a donde yo estaba ofreciéndose completamente, en instantes comencé a mordisquearle el cuello mientras ella emitía pequeños gemidos de placer, rápidamente salió su playera y su larga falda. Un par de preciosos y firmes senos atrapados por un viejo brassiere de encaje eran el marco de un rico cuerpo. Un calzón tipo short mostraba un muy tentador culito. Su piel morena se sentía entre mis manos como una porcelana mientras la acariciaba. Su boca, enmarcada por unos apetecibles labios que resaltaban su sensualidad, contrastaba con su piel. Su liso y oscuro cabello resaltaba su natural belleza. Mientras nuestras bocas se reconocían con pasión termino por desnudarse, mientras mi ropa fue saliendo de mi cuerpo no sin la ayuda de sus suaves y ágiles manos. Pronto Rosario se volteó apoyando su culo sobre mí ya de por si excitada verga. La suavidad y firmeza de estas ...
... dos redondeces masajeaban deliciosamente mi pene poniéndolo cada vez más duro. Mis manos pellizcaban con suavidad los ricos pezones mientras masajeaban sus senos y le mordisqueaba el cuello y las orejas. Jamás pensé que en menos de un mes de su llegada, llegaría a estar así con ella. Los dos estábamos muy excitados. De pronto Rosario me tomó del pene con su mano derecha se recostó en su cama boca arriba mientras nos besábamos y le acariciaba su cuerpo. Comencé a besarle el cuello, luego el pecho, y los senos, bajando por su vientre hasta llegar a sus piernas. Procedí a abrirme camino lentamente ante su sexo cubierto por un enorme pelambre. Lo que tenía ante mí era un deleite: unos labios gruesos que invitaban a ser besados y mordidos abrían camino a un invitante y oculto clítoris. Comencé a lamerle los labios y ese rosado botón al tiempo que introducía en suaves embestidas mi lengua en su vagina. Sus gemidos eran cada vez más altos. Súbitamente su cuerpo comenzó a estremecerse violentamente al llegar a un tremendo orgasmo. Era la señal esperada, mi verga estaba lista para servir de instrumento para su placer, tomo mi cabeza y la llevo a su cuello, al tiempo que se abría de patas y presentaba su humedísima raja para recibir todo la carne de mi miembro y así mientras gemía y exigía, fui introduciendo cada centímetro de verga en ella. Al sentirse poseída, clamaba dureza en cada uno de mis embates, abrió más sus piernas y con sus manos y uñas firmemente poseídas en mis nalgas, ...