1. Un Viudo Joven - Reyna, la mamá de los compañeros de mis hijos


    Fecha: 26/03/2021, Categorías: Incesto Autor: Fernando X, Fuente: CuentoRelatos

    ... broma y broma nos fuimos desinhibiendo cada vez más, al poco rato, se acercó a mí provocativamente y acercamos nuestros labios para besamos suavemente. La suavidad del beso no disminuyó el mensaje del mismo: esta no iba a ser una mañana más para ninguno de los dos.
    
    Con cada beso nos calentábamos más y más, por lo que decidimos subir a mi cuarto a terminar lo empezado.
    
    Una vez en la habitación me empujó a la cama y procedió a hacerme un striptease, Reyna, vestía con un conjunto de pantalón de vestir y saco en color azul marino, una blusa de seda gris plomo y unas zapatillas de tacón alto de aguja. Era una gordita de ensueño, ojos claros, pelo marrón claro el cual llevaba largo a media espalda y suelto, de más o menos 1.70 de estatura, a medida que contoneaba su cuerpo seductoramente, se quitó la chaqueta con lo cual dos enormes puntos se marcaron en su blusa, como si fueran botones. Siguió el pantalón, que cubría un enorme y precioso culo redondo, para terminar al final por quitarse la blusa, lo que dejo a la vista unos magníficos y protuberantes senos como jamás había visto en mi vida, que al botar su brassiere, saltaron libremente de la prisión que los maniataba, mostrándose abundantes ante la vista, y rematados cada uno por una aureola enorme y obscura, pero que se revelaban erectas ante la fogosidad de su dueña. A medida que se desvestía, el sueño parecía aún más irreal, un cuerpo llenito pero sumamente atractivo (104-86-110), ya solo cubierto por unas bragas azules ...
    ... propias para que una mujer madura y gordita usara con el tipo de ropa que traía, que dejaban entrever que su chocho estaba cubierto por una fina capa de vello púbico.
    
    Comenzamos a besarnos apasionadamente acariciándonos mutuamente, tocar sus senos era toda una experiencia, comencé a morderle el cuello mientras ella gemía como gata en celo, poco a poco fui llegando hasta sus senos para comérmelos, eran todo un manjar, tan grandes que desafiaban la gravedad, eran dos enormes melocotones exigiendo ser comidos a mordidas. Entre besos, mordiscos y chupetones le fui lamiendo sus pezones.
    
    Reyna no escondía su excitación, mientras fui bajando por su cuerpo poco a poco, aproveche para retirar la única prenda que la cubría, mordiendo suavemente una barriguita y así llegar hasta su pubis, donde comencé a jugar con sus sensaciones, vertía un poco de vino frio y sorbía con mi caliente lengua sobre su excitado clítoris, ella se estremecía cada vez que pasaba e introducía mi lengua por sus rosados labios o le mordía la entrepierna emitía un gemido más intenso que el anterior hasta llegar finalmente a un potente orgasmo que la dejó temblando.
    
    Una vez recuperada, me dijo:
    
    "Gracias..."
    
    "¿Porque me das las gracias?, yo también lo he disfrutado."
    
    "Es solo que rara vez consigues a un hombre que no sea totalmente egoísta y solo piense en él" comentó
    
    "Es uno de los mejores orgasmos que he tenido, pero ahora te toca a ti disfrutar" me dijo dándome un húmedo beso con sus carnosos ...
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