1. Un Viudo Joven - Reyna, la mamá de los compañeros de mis hijos


    Fecha: 26/03/2021, Categorías: Incesto Autor: Fernando X, Fuente: CuentoRelatos

    ... vida"
    
    La señora, se sentó en la cama con nosotros con la mayor naturalidad. Ambos estábamos desnudos, y cubiertos únicamente por la sábana. Y ella vestía elegantemente con una bata de seda color perla.
    
    “Mi hija me ha dicho que has aceptado que comparta la cama con Ustedes”
    
    “Alguna vez has tenido sexo con una persona tan grande como yo? .. Como me imaginas desnuda?”
    
    Sin darme tiempo a responder, la señora se levantó y se quitó la bata, no había ningún otra prenda en su cuerpo, y lo que vi me dejo impresionado, su cuerpo totalmente blanco como leche, sus pechos que alguna vez debían haber sido firmes y grandes, hoy eran dos cuerpos caídos sobre su pecho, sus aureolas rosadas pero sus pezones todavía firmes, no se si de frio o de excitación, el resto de su cuerpo, el propio para una mujer de esa edad.
    
    Claudia se acercó a nosotros y comenzó a acariciarnos suavemente, sus manos eran tersas, sus dedos jugaban con la cabellera de su hija, mientras la besaba en la boca. Poco a poco haló mi cabeza hacia ellas, levanto su cara y permitió que Reyna me besara, cuando nota que el tono de nuestro beso aumentaba, acerco su boca a las nuestras y nos dimos un beso entre los tres. El sabor de su boca y de su aliento era dulce, con los ojos cerrados y tratando de no pensar en ella como una mujer mayor, empecé a aceptar bien esta situación. Claudia sabía cómo envolver a un hombre en su juego. Momentos después, mis manos empezaron a buscar el cuerpo de ambas para acariciar. ...
    ... Acostado boca arriba sobre la cama ambas se recostaron a mi lado dándome la espalda, mis manos no dejaban de jugar con sus senos y sus caderas, mientras besaba sus cuellos. La señora comenzó entonces a moverse y a acomodarse, para que mi mano y mis dedos llegaran a la zona de su vientre y más abajo. Reyna, al oír los gemidos de su madre, se levantó para aplicarle gel a su madre y así permitiera lubricar su vagina. Mientras yo iniciaba a sobar su clítoris, Reyna, besaba su boca apasionadamente. Todo el cuerpo de Claudia se estremecía sobre el mío. La hija fue masajeando poco a poco a la madre subiendo por sus piernas hasta llegar a su pubis. En ese momento le separó completamente las piernas, obteniendo acceso a su sexo. Reyna tomó mi pene con su mano y comenzó a frotarlo entre las nalgas y los labios vaginales de su mamá, mientras yo le acariciaba los senos. Un orgasmo se gestaba intensamente en su interior mientras gemía como una gata en celo. Reyna mientras le daba lametazos a los labios vaginales de su madre, comenzó a chuparle el clítoris como solo una mujer sabe hacerlo. Claudia acabó intensamente en una sucesión de orgasmos. Cuando cambiamos de posición y vi su cara, noté como lágrimas brotaban de sus ojos en señal de la intensidad del placer que había sentido.
    
    Claudia quería mostrarle a su hija, como hacerme gozar. Hizo que me diera vuelta quedando boca abajo en el borde de la cama y comenzó a sobarme mis nalgas poco a poco abriéndolas y acercando sus manos a mi ojete. Se ...