1. Día de Playa (2): Despertando


    Fecha: 16/04/2021, Categorías: Incesto Autor: laertes, Fuente: RelatosEróticos

    Abrí los ojos y noté el calor de otro cuerpo pegado al mío. El delgado brazo de Rebeca cruzaba sobre mi pecho, se había dormido junto a mí a pesar del calor asfixiante de pleno Agosto y de mi advertencia de que fuese a su cama. Habíamos pasado la noche jugando y viendo los fuegos artificiales, aprovechando el frescor de la brisa que venía del mar, que nos había quitado la pereza de un golpe. Rebe no había vuelto a decir nada sobre lo que había pasado en la bañera y yo tampoco. Seguíamos riendo, peleando, haciendo toda la vida juntos... nuestros padres todavía estarían unos días fuera y realmente no había otra cosa en la que ocupar aquellas ardientes horas muertas.
    
    Me moví y Rebe empezó a estirarse, ronroneando como una gata. No me apetecía echarla de mi lado, de alguna manera me gustaba notar su peso y la sensación de su piel contra la mía. Ambos estábamos desnudos, nos habíamos dado un último chapuzón bajo la Luna y habíamos vuelto a casa a la carrera. Antes de que me diese cuenta Rebe ya había cogido la manguera y nos enchufó a los dos mientras se partía de risa y huía de mí. No me extraña que cayésemos rendidos después de tanto ajetreo.
    
    La marca del bikini sobre la piel morena seguía dándole a mi hermana un aire pícaro y sensual. Pasé un dedo por su espalda y se estremeció, al momento alzó la cabeza, me miró con ojos adormilados y me sacó la lengua.
    
    - ¡Qué malo eres, despertarme así! - dijo.
    
    - Ya es hora, fíjate que tarde - respondí señalando el reloj. Eran ...
    ... casi las tres.
    
    - Total, ahora no podemos ir a la playa, hace demasiado caloooooor - dijo ella, dejándose caer a un lado, extendiendo los brazos. A propósito me dió con el izquierdo.
    
    - ¡Eh! - protesté.
    
    Rebe soltó una carcajada y saltó, escapando por el pasillo. La visión de su espalda y de ese culo pequeño y perfectamente redondo me produjeron un escalofrío agradable que llegó entre mis piernas y me produjo una leve erección. Me puse en pié y la seguí.
    
    Como me imaginaba estaba en la cocina, subida a una silla y con un bote de mermelada en una mano y una tableta de chocolate en la otra. La comida sana no entraba en sus planes. Viéndose atrapada, intentó bajar y esconderse pero me puse delante y la sujeté por la cintura. Sus pechos me quedaron a una altura muy sugerente y me incliné, bromeando, mientras daba pequeños mordiscos y lametones a su escote, soplando y besando pero sin llegar a ser demasiado evidente. No pudo resitir y se tronchó de risa, revolviéndose entre mis brazos, para ella también era un juego.
    
    Al ver que no podía librarse, se enlazó con sus piernas a mi, enganchándolas alrededor de mi espalda. No me costaba sujetaba en el aire porque casi no pesaba, alcé la vista un momento para ver qué sería lo siguiente y... agachándose, me besó en los labios, con su pequeña lengua buscando la mía, nerviosa y excitada. Rebe me miraba a los ojos como esperando mi reacción, correspondí a su beso y entonces sí que cerró los suyos, redoblando sus esfuerzos. Sólo el ...
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