1. Día de Playa (2): Despertando


    Fecha: 16/04/2021, Categorías: Incesto Autor: laertes, Fuente: RelatosEróticos

    ... beso ya estaba haciéndola temblar como una hoja, no me costó imaginar la excitación que sentía porque yo también tenía un nudo en la garganta.
    
    Su respiración se aceleró, me abrazó y noté que la recorría un escalofrío, mientras jadeaba. Me pregunté maravillado si esta preciosidad habría tenido su primer orgasmo sólo besándome. Estaba tan pegada a mi que notaba la humedad entre sus piernas mojando mi propia piel y rodando hacia mi erección, ya totalmente desarrollada. Rebe se soltó un poco y se inclinó hacia atrás. Su cara estaba colorada y sonreía, su pelo moreno estaba revuelto, tomaba aire como si acabase de correr una maratón. Se fue dejando caer y adiviné sus intenciones, la deposité poco a poco sobre la mesa de la cocina y ella soltó la presa de sus piernas. Quiso taparse con las manos y descubrió avergonzada que todavía sujetaba con ellas el bote de mermelada y el chocolate. Los dejó a un lado y se tapó la entrepierna, pero para entonces yo ya había visto de sobra su jugosa vagina sonrosada, brillante por la excitación.
    
    Me acerqué y me puse entre sus piernas, no tenía muy claro hasta dónde queríamos llegar, pero entonces ella extendió las manos y tocó mi rostro, llevándome de nuevo hacia sus labios. Nos besamos, esta vez más despacio. Sus manos llegaron a mis hombros, mi espalda, y me atrajo hacia ella.
    
    - Más cerca... - susurró.
    
    - ¿Así...? - le pregunté, acomodando mi pene entre sus piernas, rozándola mientras avanzaba, mojándome y acariciando su clítoris ...
    ... primero con mi glande y luego con toda la extensión de mi miembro. Suspiré al comprobar lo suave que estaba. Rebe estaba empapada por mi, pensé, y la besé apasionadamente.
    
    - Si... si... si... - cada afirmación suya era interrumpida por un beso y seguida por un movimiento hacia delante y atrás de nuestros cuerpos. Arañaba mi espalda, cada vez más desesperada. Yo no podía dejar de pensar en clavar mi polla en su interior y hacerla disfrutar hasta la locura. Estaba tan excitado que no podría aguantar mucho más.
    
    Rebe pareció leerme la mente, jadeó y arqueó su espalda, separándose un poco de mi, puso los ojos en blanco y la recorrieron sacudidas eléctricas. Con sus manos agarró mi miembro y lo meneó con toda la rapidez que pudo, estaba teniendo su segundo orgasmo y quería que yo la acompañase. Me corrí y mi leche salió disparada, a borbotones, me concentré en no cerrar los ojos porque quería verla así, gozando cubierta de mí. Gritó y me abrazó mientras a los dos nos envolvían espasmos de irresistible placer.
    
    Pasó un momento, el justo para recuperar la respiración. Ella se incorporó y se sentó en la mesa, rodeándome otra vez con sus piernas, mirándome y bajando la vista, con una sonrisa traviesa en los labios. Estaba juguetona y estaba seguro de que lo que acababa de pasar sólo era lo primero de todo lo que pasaba por su cabeza. Con su dedo índice hacía círculos en mi pecho y cuando encontraba una gota de semen la recogía y la llevaba a su boca. Verla hacer eso era una ...