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Arrepentidos los quiere Dios. (Capítulo 53)
Fecha: 23/04/2021, Categorías: Incesto Autor: Febarsal, Fuente: CuentoRelatos
Capítulo 53 Repuestas ambas de la impresión que nos produjo el inesperado encuentro, me llevó a una habitación contigua que servía como de almacén de lo que casi nada se almacenaba; ya que se carecía de todo: el tsunami se había llevado la mayor parte de las existencias del País; el desorden era el rey de la situación. Nos tomamos de las manos y nos miramos a los ojos; como queriendo entrar en los corazones para en un instante conocer sin palabras nuestros desasosiegos; y así estuvimos hasta que... --Manolita. ¿Por qué no respondiste a mi carta? --Mi querida niña; cuando supe de ella fue tarde, y ya te la habían devuelto, pero no te preocupes de eso. Mi vida ha dado un giro de ciento ochenta grados, ya te explicaré. Ahora vamos a trabajar las dos juntas para paliar los efectos de esta catástrofe. --La tengo guardada con la esperanza de que algún día pudieras leerla. --¿Qué me decías? Pregunté intrigada. --Ya la leerás. Cambió de tema y me dijo: --Acabo de enterarme que has venido acreditada por el Gobierno de España ¿Cómo es eso? Le conté a grandes rasgos los acontecimientos acaecidos en los últimos años, me escuchaba alucinada, como si no diera crédito que aquella Manolita, la delrelax de la Dictadura, fuera hoy una señora respetable y con el bastón de mando de un municipio. --Seguro que estabas destinada a hacer algo grande en la vida. Me dijo muy convencida. A pesar de la terrible tragedia, no podía apartar de mi mente el deseo de ...
... estrecharla entre mis brazos. Pero hacía esfuerzos para contenerlos; Margarita no estaría en estos momentos para juegos eróticos. Por lo que le dije. --Dime Marga: ¿Qué ha sido de tu familia, tu marido..? ¿Tenías hijos? --Mi marido está desaparecido. Hijos no tengo. --¿Qué ha sido de tu hermano, de Raúl? --Afortunadamente ha sobrevivido al desastre, pero desgraciadamente su señora no. --¿Y los niños? Porque según tengo entendido tiene dos. --Gracias a Dios también han sobrevivido. --¡Cuánto me alegro! ¿Sabes dónde está? --Salió para el otro extremo de La Isla con un equipo de salvamento. Pronto regresará. Intenté escudriñar sus pensamientos; este encuentro había vivificado mis sentimientos de un soplido. La ternura y el amor que sentía por esta niña, era sublime; tenía que descubrir los suyos. --¿Dónde te alojas Manolita? --En la Embajada de España, es uno de los pocos edificios que han quedado en pie. ¿Y tú, Marga? --Aquí mismo, casi en la intemperie; nuestra mansión ha quedado totalmente arrasada. --Ya lo he visto desde el aire. Fue lo primero que pedí ver, ¡terrible, terrible! --A partir de ahora te vas a alojar conmigo, llamaré para que te preparen una habitación en la Embajada. --No te molestes, Manolita. --O te vienes conmigo, o me quedo yo aquí contigo. Elige. Pero de ti no me separo ni un segundo. Llegamos a la Embajada en unos minutos, a pesar de las dificultades del tránsito, ya que se hallaba ubicada a escasos metros del ...