1. La reeducación de Areana (23)


    Fecha: 24/04/2021, Categorías: Incesto Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... puerta de la Dirección y una voz femenina la autorizó a entrar.
    
    Al ingresar en la oficina se encontró con una mujer joven sentada a un escritorio ubicado perpendicularmentre a otro en el cual no había nadie.
    
    Saludó con voz temblorosa, procurando inútilmente dominar su ansiedad, y comentó el motivo de su presencia. La mujer la observó durante un momento con expresión de curiosidad y luego le indicó que siguiera por el pasillo hasta el final y doblara luego a la izquierda.
    
    -Ahí va a ver una puerta con un cartel que dice sala de profesores.
    
    -Gracias…-murmuró Eva a inició el camino hacia su cita.
    
    Al llegar a la puerta indicada consultó su reloj y pudo comprobar que eran las 12,05. Golpeó con los nudillos y escuchó una voz firme: -Entre. –le ordenaba quien sin duda sería la profesora Godínez.
    
    Abrió la puerta con gesto vacilante y se detuvo una vez adentro impresionada por el porte de la profesora, que la observaba de pie junto al extremo opuesto de la mesa, con los brazos cruzados sobre el pecho.
    
    -Bue… buenas tardes, señora… -saludó tímidamente y mirando al piso, tal como estaba acostumbrada.
    
    La docente no esperaba tal comportamiento y se desorientó un poco ante esa mujer muy atractiva pero de tan rara conducta. Se fue acercando a ella y una vez que estuvo a su lado apartó una silla: -Siéntese, señora Kauffman. –le dijo en un tono que a Eva le sonó como una orden. –Sí, señora Godínez. –dijo y al sentarse sintió que estaba obedeciendo y eso, como cada vez ...
    ... que lo hacía, la excitó.
    
    La profesora seguía percibiendo algo muy extraño en el comportamiento de esa mujer, pero debía hablar de Areana y entonces, sentándose frente a ella, le dijo:
    
    -¿Le contó su hija lo que hizo en clase, señora Kauffman?
    
    -Sí, ella, bueno, me… me dijo que… que no era cierto, señora…
    
    -¿Qué no era cierto?... ¿Quiso decir su hija que la alumna Lucía Gutiérrez mintió?
    
    -No, no sé, señora… No sé… -balbuceó Eva acorralada por la necesidad de no revelar lo que ocurría entre Lucía y su hija según roles muy definidos y que, por supuesto, debían permanecer en secreto.
    
    -A ver, señora Kauffman, su hija dice que Gutiérrez miente, que ella no la tocó; muy bien, ¿puede decirme por qué Gutiérrez inventaría semejante cosa?
    
    Eva se sentía cada vez más nerviosa, más acosada por la fuerza de un secreto que estaba obligada a guardar, pero de pronto encontró un recurso que muy probablemente significara exponer a su hija a un nuevo y severo castigo, pero el interrogatorio de la profesora no le dejaba otra salida:
    
    -Bueno, puede ser que Areana me mintiera… No sé…
    
    -Ah, muy bien, señora Kauffman, veo que empezamos a entrar en razón. –dijo la profesora con tono triunfal.
    
    -Puede ser, sí… puede ser…
    
    -¿Puede ser que Areana le mintiera? –quiso asegurarse la Godínez paladeando su victoria.
    
    Eva bajó aún más su cabeza, vencida ante la fuerza que emanaba de la docente y mientras sentía en estómago un alboroto de mariposas musitó:
    
    -Sí, puede… puede ser, ...
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