1. La reeducación de Areana (23)


    Fecha: 24/04/2021, Categorías: Incesto Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... señora…
    
    La Godínez se puso repentinamente de pie, con un envión enérgico y con similar energía en su voz dijo:
    
    -Puede ser no, señora Kauffman, es. –y remarcó este monosílabo. -Su hija le mintió y debe ser castigada por eso, y lo voy a hacer mañana mismo. No soporto a las niñas mentirosas.
    
    -Está bien, señora… -aceptó Eva sin poder evitar excitarse al imaginar a su hija en manos de esa mujer de personalidad tan dominante. Tan potente fue la imagen que tuvo que hacer un gran esfuerzo para controlar el temblor que había comenzado a agitarla.
    
    La profesora se dio cuenta. Frunció el ceño, intrigada, y preguntó inclinándose hacia Eva:
    
    -¿Le pasa algo, señora Kauffman? ¿Se siente bien?
    
    Eva tragó saliva, se enderezó un poco en la silla aunque manteniendo la cabeza gacha y la vista en el piso y contestó con un hilo de voz:
    
    -Sí, señora… Sí… me… me siento bien… ¿Puedo… puedo retirarme, señora?... –preguntó mientras sentía que su excitación era tal que había empezado a humedecerse. Todo por el carácter dominante de la Godínez, que daba en el centro exacto de su esencia de esclava.
    
    -Sí, señora Kauffman, puede retirarse. Ya le he dicho todo lo que tenía que decirle y me ha dicho usted lo que yo necesitaba escuchar. Adviértale a su hija lo que le espera mañana conmigo. –dijo la profesora procurando ocultar su morbosa emoción ante la perspectiva de un nuevo castigo a Areana. Le tendió la mano a Eva y mientras se la retenía se arriesgó y dijo: -Aunque creo que debería ...
    ... castigarla a usted también, señora Kauffman, por haber educado tan pesimamente a su hija…
    
    Eva sintió que se estremecía entera y luego de tragar saliva murmuró: -Creo que… que lo merezco, señora… -y contuvo con esfuerzo el impulso de arrodillarse y besarle reverencialmente la mano…
    
    -Sí, señora Kauffman, es lo que voy a hacer… Inclínese sobre la mesa…
    
    Eva obedeció sin siquiera un amago de resistencia o protesta… Se sentía totalmente en manos de esa mujer y ardía en deseos de ser castigada…
    
    -Súbase la pollera hasta la cintura, señora Kauffman…
    
    Eva descubrió sus muslos y sus nalgas y entonces, a sus espaldas, la profesora comenzó a ir a fondo: -Ah, usa tanga… Yo hubiera esperado una de esas bombachas grandes, de algodón… Aunque tal vez usted sea tan puta como su hija…
    
    -Por favor… murmuró Eva con esfuerzo mientras sentía que la iba ganando una incontrolable excitación… Vio a la Godínez ir hacia los armarios, abrir uno y extraer una regla de madera, con la cual volvió a colocarse a espaldas de Eva…
    
    -¿Alguna vez la azotaron, señora Kauffman?... –preguntó con sus ojos clavados en esas hermosas nalgas que la tanga descubría por completo…
    
    -No… -mintió Eva…
    
    .¿Ni siquiera sus padres cuando niña?...
    
    -No…
    
    Así que será ésta su primera paliza…
    
    -Sí, profesora…
    
    -¿Tiene miedo, señora Kauffman?... –preguntó la Godínez sin dejar de mirar ese apetecible culo a su entera disposición…
    
    -Sí, señora… -volvió a mentir Eva, que en realidad ansiaba recibir esos ...
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