1. Mi vecina Rosa (2)


    Fecha: 12/05/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Diego Alatriste, Fuente: CuentoRelatos

    ... Creo que esto la estaba excitando tanto como a mí.
    
    Poco a poco se iba aproximando a mí como una pantera que acecha a su presa. Cuando estuvo frente a mí, me cogió del cuello y juntó su boca con la mía gimiendo y buscando mi lengua.
    
    – Tu marido nos puede ver. – Ha ido al pueblo y no volverá hasta mediodía. Hasta entonces quiero estar disfrutando de ti como una loca. Vamos dentro.
    
    Entramos en la casa y se volvió para correr el pestillo de la puerta, Apoyó las dos manos en la puerta y abrió un poco las piernas, como si fueran a cachearla.
    
    - Te gusta mirarme… y tocarme… Comenzó a mover las caderas. Ahora puedes hacerlo con libertad. Me acerque a ella acariciándole las caderas y los costados, pegando su movimiento a mi erección, le masajeaba las tetas y le daba pellizcos en los pezones. Ella se pegaba más y movía las caderas cada vez más para explorar el enorme palo que tenía pegado a su espalda. Después, se volvió y acercó de nuevo su cara a la mía.
    
    – Todo esto es tuyo, dijo, mientras comprobaba con la mano a través del pantalón que las medidas que había tomado con su trasero eran ciertas.
    
    – Si quieres, te lo dejo un rato para que juegues.
    
    – Veo que te gustan los juegos…, decía mientras me quitaba los pantalones sin dejar de darme un intenso masaje.
    
    -Jugamos a que soy una ternerita hambrienta y que necesita mamar su ración de leche, pasó la lengua por mi cuello, o, a que soy muy mala y me vas a dar en el culito con este garrote tan grande o, tal ...
    ... vez, te guste jugar a que soy una niña buena a la que vas a destrozar el coñito. Tú decides.
    
    Se quitó el vestido quedando sólo con las braguitas y volvió a cogerme la polla.
    
    – ¡Qué grande es!
    
    Yo no daba crédito a lo que estaba ocurriendo, me había quedado mudo.
    
    – Bueno, si no tienes ganas de jugar, seguiré con mis plantas.
    
    Se giró para abrir de nuevo la puerta. La abracé por detrás y metí mi mano entre sus bragas, mi dedo índice enseguida se acomodó en su raja.
    
    – Estás mojada. ¿Quieres que juguemos a que soy un pobre perdido en el desierto y sólo tengo esto para beber?
    
    Saqué mi mano y chupé los dedos ya impregnados con su olor, pasé mi verga entre sus piernas hasta que pude cogerme el capullo por el otro lado para presionarlo contra su clítoris.
    
    -¿O, Quieres que te dé un paseíto en mi caballo?, con el otro brazo la levantaba el suelo. Ella se movía como si realmente estuviera clavada.
    
    - No me hagas esto, apartó la mano que la masturbaba de aquella manera, fóllame, se apoyó en la puerta abrió las piernas y levantó un poco el culo. – Clávame de verdad. Me puse tras de ella, la metí de un solo golpe y comencé a bombear, Rosa seguía el ritmo moviendo las caderas y jadeando cada vez que entraba y salía de ella. De vez en cuando me paraba para ver como se golpeaba sola a placer
    
    – Me voy a correr, quiero sentir como inundas mi coño, vente conmigo, vente conmigooooooooo.
    
    Nos corrimos a la vez en un orgasmo interminable, mis piernas flojeaban, apenas me ...
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