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Mi vecina Rosa (2)
Fecha: 12/05/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Diego Alatriste, Fuente: CuentoRelatos
... podía mantener de pie. La saqué despacio, mi semen goteaba por las piernas de Rosa. Se incorporó, nos miramos un momento y nos fundimos en un abrazo largo y callado – ¿Siempre eres así con las mujeres? – No, tú me has puesto como nadie lo había hecho. – Ven, me acercó a una pila con agua y me lavó, después de secarme, besó mi polla y la pasó por su cara. – Cuídala, tiene que seguir dándonos buenos ratos. Tenemos todas las vacaciones por delante. Salí de casa de Rosa pensando que aquellas paredes guardaban un tesoro, que bien administrado, haría que estos días en la sierra fueran inolvidables. Laura me estaba esperando en casa ya preparada para el paseo que solíamos dar todos los días hasta una venta cercana. Allí tomábamos una cerveza y volvíamos a la hora de comer. Laura hablaba de sus padres, de lo solos que deben sentirse en invierno y que debíamos portarnos bien con los vecinos nuevos ya que eran los primeros que llegarían en caso de necesitar ayuda. – Me portaré lo mejor que pueda, comenté. Pensaba en Rosa a cada momento. Me gustaría que Laura fuera como ella, que me hiciera amarla con la misma pasión, que disfrutara de mí como lo había hecho ella. Por la tarde cogí de nuevo mi cámara de fotos dispuesto para mi particular safari. Ángel estaba en la terraza de arriba de la casa sin camisa y en pantalón corto, supuse que tomando el sol. – Buenas tardes Ángel, – Buenas, vecino, contestó. Enseguida apareció Rosa sujetando con las manos una camiseta ...
... para cubrirse los pechos. – ¿Quieres que te acompañemos? Me quedé pensando un momento… -¿Dónde vamos con el capullo de tu marido? – Vale, os espero aquí. También pensé en la conversación con Laura, hay que llevarse bien con los vecinos, etc. Rosa llevaba unos pantaloncitos que apenas tapaban su maravilloso culete y por delante marcaban un pubis que pacería de dulce. Ángel iba sin camisa y con pantalón de fútbol. Manejaba con torpeza una cámara de fotos. – Llevo con ella 20 años y no sé como funciona. – Déjame, comprobé que efectivamente no tenía batería, puse una de las llevo de repuesto y se la devolví preparada. – Ya sólo mirar por la ventanita y disparar. ¿No? – Efectivamente le respondí. Comenzamos a caminar, quería impresionarlos por ser el primer día que me acompañaban, y puse rumbo a una gran cueva natural que albergaba en su interior una cascada de agua. El camino era estrecho y tortuoso, discurría casi todo por el margen del río. Ángel tomó el papel de intrépido aventurero y caminaba delante, detrás iba Rosa y por último yo. Rosa bromeaba moviendo el culo delante de mí, se detenía y hacía ademan de atarse la zapatilla, lo que yo aprovechaba para tropezar con su trasero. – Disculpe señorita. – Ha sido un placer caballero. También subía su pantalón todo lo que podía hasta convertirlo en una tanga mientras simulaba correr macha atlética. Me estaba poniendo como una moto, tenía ganas de tirarla al suelo o clavarla como esta mañana. Esta mujer me estaba ...