1. Lara, una chica muy obediente (5)


    Fecha: 16/05/2021, Categorías: Incesto Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... detrás, la mantenía abrazada mientras le hacía sentir en las nalgas la presión de su vientre ansioso.
    
    Eva y Juani observaban la escena y de pronto la rubia fue hasta su closet y volvió trayendo un pañuelo de seda negro lo bastante largo como para poder vendar los ojos de Lara.
    
    -Será más excitante. –dijo y Ana aprobó la idea:
    
    -Sí, perfecto, la sentiremos más indefensa y en nuestras manos.
    
    Pepi también estuvo de acuerdo y mientras efectuaba con su vientre un movimiento circular al para que, de avance y retroceso sobre el culo de la niña, sugirió:
    
    -Deberíamos desnudarla, ¿no creen?
    
    -Se desnudará ella misma. –dijo Eva mientras anudaba el pañuelo en la nuca de Lara.
    
    Ana y Pepi se apartaron y Juani dijo:
    
    -Ya oíste, perrita, venga, desnúdate.
    
    Lara sintió que el estar privada de la visión la excitaba aún más y empezó a quitarse la ropa siguiendo el orden que la rubia le iba marcando. Primero los zapatos negros, luego los calcetines rojos, la faldita escocesa a cuadritos rojos y azules, después la camisa blanca y cuando esa ropa hubo dejado de cubrirla aparecieron ante los ojos hambrientos de las cuatro chicas el sujetador y las braguitas blancas de algodón, como últimos velos de ese cuerpecito adolescente pero ya resuelto en formas mórbidas y armoniosamente redondeadas.
    
    Lara vaciló cuando debía quitarse la ropa interior y lanzó un gritito asustado al sentir en su mejilla izquierda la bofetada que le dio Eva.
    
    -¡QUÍTATE ESO! –la apremió la rubia y la ...
    ... jovencita, asustada, se desprendió de las últimas prendas que la preservaban de la desnudez total.
    
    Quiso taparse un poco con la precaria ayuda de sus manos y eso le valió otra bofetada.
    
    -Pepi, nalguéala, en eso habíamos quedado, ¿recuerdas? -dijo Juani.
    
    -Claro que me acuerdo de que la muy insolente apartó la cara cuando le toqué la mejilla.
    
    -Te ofendió. –intervino Eva. –De modo que debe pagarlo. Venga, siéntate, póntela sobre las rodillas y déjale el culo ardiendo.
    
    -No, por favor, no… -rogó Lara ante la inminencia del castigo, pero sólo porque suplicar y fingir resistencia la excitaba.
    
    -Ven aquí, pequeña insolente. –le dijo Pepi y sujetándola por una muñeca la arrastró hacia su propio lecho, en cuyo borde se sentó para después colocársela boca abajo sobre sus muslos.
    
    Eva, Juani y Ana aguardaban expectantes el comienzo de la zurra y cuando Pepi estaba por descargar el primer golpe la rubia le dijo:
    
    -Recuerda que me prometiste hacerla llorar.
    
    -Va a llorar, pero tapémosle la boca, porque quizá grite y nadie debe oírla.
    
    -Llevas razón, querida. –dijo Eva y tomó del piso las braguitas de Lara para metérselas en la boca convertidas en una pelotita. Entonces sí Pepi alzó el brazo, miró las indefensas nalguitas de Lara y descargó el primer golpe, cuyo sonido al dar contra la carne hizo respirar hondo a las tres espectadoras. El gemido de Lara fue ahogado por la improvisada mordaza y lo mismo sucedió con sus siguientes expresiones de dolor mientras la mano ...
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