-
UNA LINDA HISTORIA 2
Fecha: 24/05/2021, Categorías: Incesto Autor: memito, Fuente: SexoSinTabues
... consiguen. ― O sea, que te has corrido, ¿no? ― Si, Sergi, esta es la tercera vez que me corro esta noche, creo – dice con una risita. – Pero es la más intensa, por eso mis fluidos se han disparado. Ahora si que estoy bien lubricada, así que a la tarea. Se abre bien de pierna, coloca la almohada mejor, y tiende los brazos. ― Despacito, hermanito, que me destrozas, ¿eh? – me avisa cuando la cubro con cuidado. La verdad es que desaparece debajo de mí. Soy, al menos, cuatro veces más ancho que ella. Mi polla es como un misil guiado. Parece que ha olido su objetivo y no demuestra indecisión alguna. Ella misma aferra mi miembro con sus suaves manitas y conduce, nerviosamente, el obelisco de carne hasta su destino. Rozar su coñito es como tocar un cálido terciopelo húmedo. Es el anticipo de una unión condicionada por la naturaleza. Ese coño se ha hecho para mí y viceversa. Empujo con cuidado, atento a sus indicaciones. ― Despacio, despacio… ummm… un poco más – indica cuando he metido todo mi glande. Su interior está aún más caliente y vibra a mi paso. La sensación es alucinante. ― Pam… estaría follándote toda mi vida… sin descansar siquiera – le digo al oído. ― Podemos empezar hoy, cariño – susurra, con una expresión feliz. – Empuja un poco más. No entra más de media polla, pero ella no se queja. Suspira, jadea y hace todo tipo de ruiditos, así como sus caderas parecen haberse vuelto locas. Cruza las piernas a mi espalda, empuja con los talones, tensa las nalgas, arqueándome sobre ...
... ella, o bien, de repente, rota las caderas de forma vertiginosa. En un par de ocasiones, sus ojos estuvieron en blanco, girados hacia arriba, los dientes apretados y respirando agitadamente por la nariz. Si eso no fueron dos tremendas corridas, que venga San Pedro y me lo diga. ― Sergi… -- me dice, cogiendo dos grandes puñados de pelos de mi cabeza para mirarme a los ojos – ¡aunque mañana no pueda dar un paso, métela más! ― No cabe, Pam. Te voy a hacer daño. ― Inténtalo, cariño – y me lame la barbilla, aferrándose como una lapa a mi pecho. ― ¡Jjehsyiii! – chilla de forma incomprensible cuando empujo. Otros dos o tres centímetros han profundizado. ― ¿Estás bien? ― Dame caña, semental, no t… preocupes… dame fuerte y córrete… conmigo… cariño – suplica. No me queda otra. También estoy loco por correrme. Arrastro mi polla hacia atrás, hasta casi sacarla, con lentitud. Pamela gime como una gata rabiosa. Vuelvo a enfundársela, pero esta vez de un golpe, hasta la mitad al menos. ― ¡¡SI!! – grita. Sus uñas arañan mi espalda. Repito la operación, pero más rápido. ― ¡¡Aaah, siii!! – debo taparle la boca. Va a despertar a nuestros padres. Culeo rápido sobre ella. Ella me mira con los ojos entrecerrados por encima de la masiva mano que le tapa la boca. Solo surge un murmullo, pero noto como su lengua lame la palma de mi mano. Me muerde al correrse, agitando la cabeza. Parece que está agonizando. Retiro la mano y un hilo de baba cae de la punta de su lengua. Al ver esa expresión de absoluta ...