-
UNA LINDA HISTORIA 2
Fecha: 24/05/2021, Categorías: Incesto Autor: memito, Fuente: SexoSinTabues
... lujuria en su cara, siento como mis cojones se aprestan para la descarga. El espasmo sube desde mis gemelos, ascendiendo a toda prisa. Me hace tensar la espalda, ahondando aún más con mi polla. Pamela se queja sordamente. Descargo con fuerza en su interior. Dos, tres, cinco chorros, espesos y calientes. ― Ay, ay, virgencita… me corro… me corro otra… co cooorrooooo… -- jadea de nuevo Pamela, casi en mi boca. Se abraza a mí, besándome toda la cara, con una felicidad que no creía posible. Me río con ella y de ella. Intenta rodar, pero peso demasiado para ella. Así que se queda muy quieta, abrazada, sintiendo como mi polla decrece hasta la mitad de su tamaño, pero no se sale de su coño hasta que ella se impulsa hacia arriba. ― ¡Santa Rita! ¡Que polvazo! – dice, tomando la toalla que antes traje y secándose el semen que surge de su coño. ― ¿Te ha gustado? – pregunto sin levantar la cabeza del colchón. ― ¿Qué si me ha gustado? ¿Por qué te crees que estoy reventada, cabrón? – me da una seca palmada en la espalda. – No voy a poder moverme mañana. ― No he usado preservativo – mi voz suena preocupada. ― No te preocupes. Tomo la píldora. ― ¿Y ahora qué? ― ¿Cómo qué? ¿Es que quieres seguir? – me mira, asombrada. ― No, me refiero a que haremos, porque no pienso dejarte, Pam. ― Esto ha sido demasiado intenso como para ser una simple calentura. Siempre he sentido debilidad por ti, Sergi, siempre necesitabas un empujoncito mío. Pero creo que esto es diferente. No sé si es amor, pasión, o ...
... simple lujuria, pero habrá que asegurarse – se inclina y me besa un hombro. ― Entonces, ¿me olvido de Maby? – me reí. Me mira seriamente. No se está riendo. ― Es mi compañera de piso, de trabajo, y una de mis mejores amigas. ¿Crees que tendríamos alguna oportunidad de estar juntos si ella no fuera cómplice nuestra? Mi hermana me dejó K. O. ¿De qué estaba hablando? ― No me mires así. En el fondo, me has comprendido perfectamente. Ahora, más que nunca, debes ligarte a Maby. Será bueno para ella y para nosotros. ― No comprendo, Pamela. ¿Cómo puede ser…? ― Mira, entre Maby y yo ha habido una relación anteriormente. Ahora somos amigas, pero, al principio de compartir el piso, fuimos pareja. ― Pero… pero… Maby era una niña… ― No la busqué en absoluto. Maby tenía catorce años. Recién llegada a la ciudad, con esa madre autoritaria que tiene. Estaba muy confusa, algo asustada por lo que deseaba su madre y las implicaciones que todo ello tenía. Yo estaba igual, era mi primer año en Madrid, era novata, pero tenía dieciséis años. Ya sabes que, durante ese año, su madre vivió con nosotras en el piso. ― Si – contesto mientras la abrazo, la espalda contra mi pecho, abrigándola con mis brazos. ― No fue nada bien, ¿sabes? Su madre se traía a sus novios a casa y la escuchábamos follar toda la noche, sin consideración, la mayoría de las veces borracha. ― Joder. ― Maby se acostumbró a venir a mi cama cuando esto sucedía. No era nada sexual al principio. Solo quería dejar de escuchar el chirrido del ...