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La amiga de mi madre
Fecha: 28/05/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... vientre y su vello púbico con mi erecto pene. Poco duró tal escena, deslizándose hacia atrás como una serpiente metió en su boca mi pene, sus manos recorrían mi cuerpo, unas pupilas blancas y dilatadas me observaban, yo comenzaba a sentir una excitación tremenda, mi pene engullido en su boca parecía que iba a estallar, lo soltó murmurando "cariño, ahora vamos a follar mi chochito", se puso tres dedos en su boca y los mojó en saliva, se lubricó repetidas veces con ellos el sexo, cogió mi pene con la mano y acercando su boca dejo escapar un chorro de saliva sobre mi pene, con la mano que lo asía lo masturbó y levantado una pierna, mi pene desapareció en el interior de su sexo el cual ardía y entre la mata de pelo púbico, comenzó a moverse levantando su trasero y bajándolo, yo sentía la fricción de mi pene en el interior, ella, con un brazo trataba de inmovilizar sus pechos que saltaban y saltaban, mis manos estaban asidas a sus costados acompañando el vaivén por orden de suya, ella gimiendo, y gimiendo yo a mil, de tanto en tanto sus dedos volvían a su boca y de su boca a su sexo para lubricarlo, En mi mente solo había un objetivo a parte de eyacular, quería ver y a ser posible lamer aquel agujero situado detrás de su sexo, – había leído en una revista francesa, que era una práctica muy placentera para la mujer y también para el hombre -, no dejaba de pensar en él, me lo imaginaba grande y en proporción al cuerpo de la mujer. Mientras ella me seducía y me seducía, yo ...
... me preguntaba como hacerlo, entonces vi que aquella mujer entrada en carnes comenzaba a sudar, unas minúsculas motas húmedas comenzaban aflorar por su cuerpo, es especial por sus pechos, mis manos también notaban la sudoración, incluso la delgada cadenita con una pequeña medalla, se había pegado a su cuerpo, no se movía, comprendí que su plan no funcionaba, que no decía nada por no mandarlo todo al traste, que veía que yo no eyaculaba, pese al empeño que ella ponía y a pesar de que mi pene seguía erecto en su interior, pero callaba, solo gemía como diciéndome "que bien lo haces", pero no, mi pene seguía erecto por que en mi imaginación solo me veía lamiendo su ano y ese era mi único objetivo, intentar desentrañar, explorar y lamer su ano, como en la revista francesa, fue entonces cuando le dije "lo siento no puedo, lo siento", ella me miró y se detuvo, y acariciándome la cara con su mano sudorosa dijo: "es normal eres muy joven hijo mío, te falta experiencia". Se levantó, el ambiente de mi habitación se había caldeado, la puerta se hallaba cerrada y la calefacción hacía el resto. Con sus manos a modo de abanico se daba aire, "buff, que calor", decía, "que calor Dios Santo", se dirigió hacía la puerta, la abrió, se sentó en el borde de la cama mientras sus manos no cesaban de aportar aire a su cara, yo me incorporé, y buscando su espalda sudorosa con mi lengua empecé a recorrerla de arriba abajo, de izquierda a derecha, ella tenía cosquillas, reía, mis manos puestas en ...