1. Un viejo vecino


    Fecha: 05/06/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    Tengo un cuerpo normal, solo que soy muy alta. Mido 1. 75, pero tengo unos pechos grandes y un trasero redondo y bien paradito. Mis piernas están torneadas pues bailo mucho. Mi cabello es castaño oscuro, largo hasta la cintura y lacio. Mis labios son gruesos, mis ojos son cafe claro y tengo unas mejillas regordetas. Aún así no me gusta usar cosas como shorts o faldas, menos para viajar, se el peligro en el que puede ponerme. Por eso, ese día iba con unos leggins negros, gruesos, una playera de tirantes negra también y un suéter abierto. Ese día salí temprano de la escuela y como prefería estar en mi casa me regresé luego luego. Durante el trayecto no hubo mucha gente, era un horario poco concurrido en ese camión, las 10 de la mañana. Yo tenía mucho sueño, y como estaba del lado de la ventana decidí dormir un poco. Me desperté unos 10 minutos antes de llegar al paredero. No abrí los ojos, pero pude sentir porque me levanté. Sentí unas caricias suaves, apenas perceptibles en mi cadera. Me moví un poco y se calmaron, de reojo pude observar a un hombre viejo y gordo sentado a mi lado. Me quedé quieta de nuevo y el señor volvió a acariciar mi cadera. Por un momento tuve miedo, pero también sentí mi corazón acelerarse y mi intimidad me empezaba a dar cosquillas. No he tenido mucho sexo, de hecho, solo había tenido mi primera vez con un amigo y no fue la gran cosa. Así que sentir las caricias sobre mi me empezó a excitar. Me quedé quieta para saber si el hombre haría algo más y ...
    ... lo hizo, pasó su mano hacia atrás, rozando mi trasero y mis piernas se agitaron, cosa que él noto porque de nuevo no volvió a tocarme. Tuve el impulso de demostrarle que estaba bien así que me incline, sacando el trasero hacia él y haciéndome de nuevo la dormida, pero no pude evitar la sonrisa en mis labios. Él lo notó porque paso su mano sin descaro sobre mi nalga y la apretó. No le cabía en la mano, pero la sensación me dejo súper caliente. Sentí que se inclinaba hacia mi y me susurraba —Si quieres seguir, vamos a mi casa. Abrí mis ojos y vi que ya casi llegábamos, podía llegar caminando a mi casa si me bajaba con él y en un arrebato de osadía lo hice, me paré y me baje del camión, quedando a su lado. No era más alto que yo, pero si era muy gordo, como de unos 45 o 50 años. Volteó a verme y me sonrió empezando a caminar. Lo seguí por detrás, sintiendo mis rodillas y mis manos temblar. También tenía ganas de llorar, supongo que por el miedo, pero eso se fue muy rápido en cuanto cerró la puerta de su casa. Estaba a solo 10 minutos a pie de la mía. En cuanto entramos, me agarró de la cintura y me besó con todo y lengua. Me dio un poco de risa el tener que agacharme para besarlo, cosa que noto y también se rió —¿Cómo te llamas?— me preguntó sin dejar de besar mi cuello y masajear mis tetas por encima de la playera. —Cassandra— le respondí, mordiendo mi labio para que no escuchara lo difícil que era para mi el respirar con normalidad. —¿Cuanto tiempo tenemos Cassandra?— el solo ...
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