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Mi tía y mi prima (2/2)
Fecha: 06/06/2021, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
... evidenciaba su estado de excitación del que seguro sería un trabajo formidable el que deberían estar concibiendo aquellas tersas, delicadas, finas y femeninas manos, obligando a arquear la cintura y contorsionar sus caderas sutilmente llenándola de placer. Su respiración aumentaba, sus grandes pechos se inflaban aún más con cada inhalación, su mano derecha se movía en sus pechos pellizcando un poco sus pezones, halando de ellos para llevarse al éxtasis. En tanto, su otra mano empeñada en su coño moviéndose encrespada persiguiendo con esmero el inminente orgasmo que se avecinaba. Y no pude más, me saque el pene que empujaba fuertemente la cremallera de mi pantalón, como queriendo abrirla por sí solo, y me la comencé a jalar imaginándome que sería ese par de dedos que entraban y salían de ella llevándola al cielo de la mano de mis fantasías. Era insoportable, sabía que de un momento a otro compartiría su orgasmo, pero quise esperar a que sucediera, así que ralentice los movimientos de mi mano que sujetaba fuertemente mi traca y seguí observando. Mi tía borde del sofá con las rodillas abiertas masturbándose, había olvidado ya los relatos, seguramente ya los había terminado y ahora era su propia mente la que la estaba llevando a la cumbre al recrear mis fantasías que debían revolotear en su imaginación. Con los ojos cerrados se tocaba apasionadamente, perdida en su momento, concentrada en culminar con tan excitante momento, cuando sus manos aumentaban el ritmo ...
... dispuestas a cumplir su servicio. Hace tiempo que había comenzado a llover, se escuchaba el golpeteo de las gotas sobre el tejado y los ventanales. Al ser casa de madera el ambiente se hacía muy especial, el sonido, el olor y la humedad de la casa la convertía en el sitio perfecto para el romance y que mejor para el amor consigo mismo, exactamente lo que, hacia mi tía frente a mí, todo era asombrosamente increíble. Pese a la distancia, estábamos unidos, había sincronizado nuestro erotismo, compartíamos sanaciones, pensamientos y por supuesto, fantasías. Me sentía como parte de ella, como esa parte de su mente que le estaba dando tanto placer y satisfacción como si fuera el que movía sus manos en su cuerpo que la hacían jadear tan excitada y excitantemente. Saber que por mí estaba de esa manera me hacía pensar que no importa la distancia para hacerlo con otra persona, lo importante es estar en su mente. Aquellos sutiles jadeos comenzaban a convertirse en gemidos, y su mano ahora sujetaba fuertemente sus pechos como queriendo arrancarse el orgasmo directamente del corazón, al tiempo que su mano gemela empujaba con fuerza y sagacidad entrando y saliendo fuertemente de su vagina, zanjando y consumando toda la labor que se había acogido en el momento sensual y erótico al que por fin llegaba entre espasmos, gemidos, quejidos y retorceduras para finalizar con un último y profundo grito ahogado escoltado con el más largo suspiro que jamás había presenciado, al tiempo que le ...