1. Desafío de galaxias (capitulo 38)


    Fecha: 11/06/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: calvito, Fuente: CuentoRelatos

    ¿Por qué estos cabrones bulban siempre atacan de madrugada? En el espacio, el día y la noche es un asunto artificial en cada una de las flotas para su organización interna. Lo cierto es, que cuando más a gusto estaba Marisol con su adorada Anahis entre los brazos, la estridente alarma principal del Fénix atronó la noche, mientras sus comunicadores personales se activaban frenéticos.
    
    —Yo contesto, tú vístete, —dijo Anahis saltando desnuda de la cama y cogiéndolos. Durante unos segundos cuchicheo por el suyo mientras Marisol se ponía el uniforme sin dejar de mirarla—. De acuerdo, ya vamos, —dijo mirando a Marisol con preocupación.
    
    —¿Qué ocurre? —la apremio tendiéndola sus pantalones.
    
    —Los escáneres han detectado una gran flota enemiga.
    
    —¿Y por qué han disparado la alarma?
    
    —Nuestro rumbo nos lleva a menos de dos años luz de ellos.
    
    —¡Qué hijos de puta! ¿Pero por donde vienen? —con Anahis abrochándose la camisa y con la guerrera del brazo, salieron corriendo del camarote y se dirigieron a la sala de mando— ¿Qué tenemos? —pregunto cuando entró.
    
    —Una gran flota enemiga dividida en dos escuadras, —informó el oficial de guardia—. La primera, 1.865 naves, rumbo 254573.18, la segunda, 1.736 naves, rumbo 254573.42, esta última ha traspasado la línea de exclusión.
    
    —¿Ese rumbo les lleva a Ikoma Tome?
    
    —La primera si, la segunda, pasara cerca. Al ritmo actual llegaran en 36 horas.
    
    —¿Llevan transportes? —preguntó Marisol.
    
    —Afirmativo, pero van muy ...
    ... protegidos por las fragatas. Los escáneres, desde esta distancia, no penetran las formaciones con nitidez y no diferencian las naves: no sabemos el número exacto.
    
    —Lanza una sonda a cada escuadra, quiero saber cuantos transportes llevan.
    
    —A la orden mi señora, —y después de una pausa, añadió—: las sondas están en curso.
    
    Marisol miró a Anahis que hablaba con alguien por una línea protegida. Preguntó si era Loewen y Anahis levantó el pulgar.
    
    —Enlaza la señal de las sondas en tiempo real con su centro de mando.
    
    —Mi señora, dieciocho fragatas enemigas salen de su formación y nos interceptan. Nos han descubierto. Tiempo de llegada: 32 minutos.
    
    —Puente a general Martín.
    
    —Adelante, —contestó Marisol.
    
    —He dado orden de virar e ir al encuentro del resto de nuestro grupo de escolta. Están cuatro minutos por detrás.
    
    —De acuerdo capitán. Si abrimos vórtice y saltamos, perderemos la señal con las sondas: no podemos huir, hay que combatir.
    
    —Entendido.
    
    —Coordínate con las naves de escolta y dirige las operaciones de defensa.
    
    —A la orden, mi señora.
    
    Cuando el Fénix se unió al grupo de escolta, dos corbetas se situaron en su popa para proteger su punto más débil, mientras las cuatro fragatas se situaron a 40 km, fuera del alcance de las poderosas baterías de perímetro del Fénix. Las naves enemigas llegaron agrupadas pero cuando las fragatas federales se aproximaron, una parte se enfrentó con ellas y la otra, atacaron a la nave de Marisol. Parecía que los bulban ...
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