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Tú primero: (sexta parte de 'Cógelo')
Fecha: 12/06/2021, Categorías: Incesto Autor: bargan, Fuente: CuentoRelatos
... de anteriores penetraciones, comenzaron a introducir alternativamente sus penes dentro de la mujer, rítmica y sensualmente. Jorge sujetaba a Lidia de las caderas y le besaba el cuello, mientras David le agarraba ambos pechos y besaba su boca con lujuria a lo que Lidia respondía con la misma intensidad, pero eso, sí, echando una mirada de vez en cuando al imponente negro, el cual no podía disimular una expresión que mostraba una mezcla entre sorpresa y satisfacción viendo de lo que era capaz su "presa" de esa noche. El ambiente era tan denso que se podía cortar con un cuchillo: jadeos, gemidos, olor a sexos, el calor que los cuerpos desprendían... La espiral en la que estaban sumergidos parecía no tener fin. La excitación de Lidia alcanzaba unos extremos no conocidos aun por ella a pesar de los acontecimientos de los últimos días, y es que aunque el hecho de sentirse llena de los dos machos ya le era conocido, la sensación de verse observada ahora por Serge la removía por dentro aún más. Jorge y David se aplicaban con maestría en la penetración; ahora, ya los dos arietes entraban de forma simultánea en el sexo de la mujer, alcanzando todos los rincones de su vagina, forzando a su clítoris a asomarse y ser alcanzado por el pubis de David. -"¡¡Más fuerte; así, así!!"-, gemía Lidia, guiando la intensidad y ritmo de sus machos mientras agarraba la nuca de David apartando su boca de la del monitor: necesitaba aire, necesitaba respirar, necesitaba poder mirar a Serge, sus ...
... ojos, sus músculos, sus manos, su verga... Éste sonreía satisfecho, sobre todo al comprobar que le prestaba más atención a él que a los otros dos hombres; esperaba pacientemente su turno, y viendo la intensidad con la que sus compañeros penetraban a la hembra, éste no tardaría mucho en llegar. Y efectivamente, Jorge ya no pudo soportarlo más: contemplar a su mujer en el sofá abierta de piernas entre los hombres, dueños de su sexo, sus pechos, su boca; hacerla suya delante de los monitores de tenis; la doble penetración, una vez más, con la colaboración de David; sentir cómo ella lanzaba miradas fugaces a Serge mientras éste se masturbaba; y sobre todo, imaginarse lo que podría pasar a continuación. Así, se convulsionó. Un latigazo le recorrió el cuerpo, desde la nuca hasta su pelvis, y sin poder contenerse por más tiempo, descargó con fuerza su esperma dentro de la mujer en varias acometidas especialmente intensas. Lidia, conocedora de la situación, se giró y besó la boca de su marido, tomando su mano derecha y conduciéndola hasta su pecho. David sintió de pronto cómo su pene era abrazado por una ola de calor y humedad más intensa, e inmediatamente comprendió lo que sucedía. Su excitación lo venció a su vez, y comenzó a derramarse dentro de ella, mezclándose la semilla de ambos en una catarata blanquecina que inundó el sexo de Lidia, empezando a rezumar al exterior el semen de los dos machos empujado por unas últimas acometidas. El orgasmo de David coincidió con el de Lidia, ...