1. Tú primero: (sexta parte de 'Cógelo')


    Fecha: 12/06/2021, Categorías: Incesto Autor: bargan, Fuente: CuentoRelatos

    ... suavemente a Lidia de pié en la ducha y abrió con cuidado el grifo del que salió una lluvia tibia que hizo estremecer a la mujer en un primer instante, aunque pronto su piel se acostumbró a la temperatura del agua. Serge se introdujo a su vez en el habitáculo junto a Lidia, tomando un frasco de gel en su mano y vertiendo una gran cantidad en su enorme zarpa, para a continuación comenzar a frotarle espalda, hombros y cuello. Poco a poco fue descendiendo hasta los glúteos, en los que se detuvo con delectación, amasándolos firmemente, girando hacia las caderas y volviendo de nuevo hacia el centro. Lidia se sujetaba con una mano en la cintura de Serge, pues sus piernas aun temblaban por el extenuante orgasmo que había experimentado minutos antes, y se dejaba duchar, se dejaba acariciar, permitía ser preparada para lo que ese gigante iba a hacer con ella en unos minutos que se le antojaban eternos. El norteamericano abandonó el culo de la mujer para centrarse en sus pechos, abarcándolos por detrás con una sola mano, mientras que con la otra acariciaba el vientre de Lidia, que en ese momento sintió la turbadora dureza del miembro de su amante apretándose contra la raja del culo. Tal era el tamaño que lo sentía incluso en la espalda, y eso, junto a las caricias de las que estaba siendo objeto, volvieron a ...
    ... excitarla, a desear ser penetrada, apenas unos minutos después de haberse corrido brutalmente con su marido y su otro amante.
    
    -"¿Cómo es posible?¿Qué me está sucediendo? ¡No soy yo!"- se preguntaba aturdida y temerosa, pero pronto sus sentidos vencieron la batalla y decididamente su mano derecha se encaminó hacia la verga de Serge, tomándola con pasión mientras éste bajaba una de sus manos desde el vientre hasta su sexo, introduciendo un par de dedos para extraerle los restos de flujo y semen que aún permanecían en su interior. Lidia exhaló un suspiro de sorpresa y placer, y comenzó a masturbar con parsimonia el negro falo, al mismo tiempo que Serge la besaba en el cuello. Ella volvió su cabeza buscando la boca del gigante, que respondió tomándola de la cintura, y girándola por completo, la besó con lujuria y deseo bajo la tibia ducha. Lidia sintió de nuevo el pene del monitor, esta vez en su vientre alcanzando prácticamente sus pechos, tal era el tamaño del negro y su verga. Levantó sus brazos hasta el cuello del hombre y se dejó abarcar por los musculosos brazos. Las manos de Serge comenzaron un frenético baile por la nuca, espalda y culo de la mujer, todo ello sin dejar de apretarla contra él con la intención de que su verga se marcara con fuerza en su vientre y que asomara entre los pechos de la hembra. 
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