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Mi tía y mi prima (1/2)
Fecha: 12/06/2021, Categorías: Gays Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
Recién había salido de la prepa y me preparaba para el examen a la universidad. Debía presentarlo directamente en la escuela a la que pretendía ingresar, y como ésta estaba lejos de mi actual residencia, me mude a casa de mi tía por un tiempo para no hacer muchos viajes. Aquella escuela era mi favorita, pero no era el único con esos gustos, pues muchos eran los que deseaban entrar, y entre los aspirantes se encontraba mi prima, que al igual que yo se mudaría a casa de nuestra tía para prepararse hacia el examen de admisión. Yo fui el primero en llegar, era una linda tarde calurosa de verano. Me recibió mi tía quien cordialmente me ayudó a instalarme. La señora es tan amable como hermosa, es apenas un poco más joven que mi madre, pero está bien conservada; es soltera, nunca tuvo hijos, y en ese entonces estaba sin compromisos, pero con el cuerpo que se cargaba no me sorprendía que tuviese a más de uno tras de sus huesos. Es alta, de cabello rizado castaño oscuro, delgada, de curvas prominentes, grandes senos, y que gusta de usar tacón alto, que le acentúa las pantorrillas y ese bien parado trasero que volvería loco a cualquier hombre. El primer día la pasamos solos, yo me dedique a instalarme en uno de los cuartos de su gran casa, pues ya que vive sola, pude vivir con comodidad y lujos. Mi prima Fue hasta la tarde del día siguiente cuando llegaba mi prima, yo estaba muy cansado por el viaje y además no había podido dormir muy bien debido al clima, así que me ...
... despertaba muy tarde. Tan solo había desayunado cuando mi prima tocaba la campanilla de entrada. Ya hacía mucho tiempo que no veía a mi prima, en cuanto nos reencontramos de inmediato retomamos la química que teníamos cuando niños, bromeamos y reímos como los viejos tiempos durante todo el día. Tratábamos de concentrarnos en estudiar y sumergirnos en los libros y apuntes de la prepa para el examen, pero aun actuábamos como niños y casi no dejábamos de hacernos broma tras broma hasta que nuestra tía nos separaba y reprendía para que regresáramos a nuestra tarea por la que primeramente estábamos ahí. Ese día terminaba y yo me la estaba pasando genial,pero no me imaginaba que todo se pondría mucho mejor de lo que me podría imaginar. Todo comenzaba al día siguiente. Por la mañana me levantaba, esta vez desde muy temprano pues ya estaba un poco más habituado a mi horario normal. Aprovechando el tiempo retomaba mi rutina cotidiana comenzando con un poco de ejercicio, pues me gustaba estar en forma, y como no visitaría los gimnasios por un tiempo no quise descuidarme y me traje unas mancuernas de casa. Con normalidad inicié mi rutina de ejercicio, y como me sentía en casa no me dio desconfianza por hacerlo sin la parte de arriba del pijama y además con la puerta abierta. Acababa de salir al baño y con naturalidad la había dejado abierta, pues en casa nunca acostumbraba a cerrarla. Estaba a media práctica cuando escuche que alguien se aproximaba. Con la casa en total ...