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La lechería − Cap. 1
Fecha: 15/06/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: ALTEZA, Fuente: CuentoRelatos
... primera y lo haces bien, simplemente eres rechazada y en automático se busca un reemplazo, ya que su nueva Ama no tolera a la gente mediocre. El Ama al ver la arrogancia de Lilo le dejó muy en claro que ahora no le iba a aceptar tan fácil como lo hubiera hecho días atrás junto con sus hermanas, ahora si la deseaba de Ama, tendría que suplicárselo besándole los pies. Lilo se tuvo que tragar el orgullo y no le quedo más que arrodillarse ante su nueva Ama, suplicar ser aceptada y una vez que fue aceptada, tuvo que besar los pies agradeciendo dicha oportunidad. El Ama empezó a explotar a sus nuevas perritas para que la satisficieran en la cama, y si la dejaban complacida les permitiría lactar y saciar su ninfomanía. Una de las más ninfómanas es Tamira, a esa zorrita no hay día que no desee tener su sesión de saca y mete, es muy golosa, el Ama se aprovechó de su deseo incontrolable para obligarla a obedecer a su Ama lo que ella deseara, aunque a Tamira no le gustara la idea. El Ama ordenó a sus nuevas perritas que, si querían pasarla bien a sus pies, tendrían que estar ...
... buscando de manera permanente a chicas para rendirlas a los pies de su venerada Ama, eso fue sencillo de conseguir, ya que, si no obedecían, no podían ni tocarse sus partes más íntimas, ellas al ser ninfómanas, el no poderse tocar las hacía sentirse como perritas en celo sin poder coger; por lo que solo les quedaba la única opción de obedecer. Una mañana, todas las perritas ya estaban como si les hubieran echado en su raja polvo pica pica o si estuvieran a punto de orinarse en cualquier momento, ya que llevaban varios días sin poderse tocar, y su ninfomanía estaba volviéndolas locas, por lo que ese día obedecieron todas y cada una de las ordenes de su Ama, para que así se ganaran el derecho a tocarse la raja y los melones para satisfacerse. Todas y cada una de las perras, se volvieron más que eso, eran ya unas esclavas más que domesticadas. El Ama las tenía más que sometidas y controladas, ya que las mantenía día y noche vestidas únicamente con lencería de castidad controladas mediante un sistema electrónico, si intentaban tocarse recibirían una descarga en su raja.