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La historia de Ángel, solo era un muchacho (05)
Fecha: 17/06/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... le pasé la lengua. Mi anito palpitaba de deseos irrefrenables, se me abría y cerraba ansioso de polla. le sujeté la verga con la mano izquierda y metí un buen trozo en la boca rodeándola con la lengua y batiéndola, con la derecha le acariciaba los testículos que resbalaban entre mis dedos. -Colócate para que yo también te la chupe. -me tumbé encima de él, dejando sobre su cara mis verga y los huevos, y delante de mi cara su hermosa polla que volvía a rezumar el jugo de sus huevos. No me chupó la polla como decía, tiró de mis nalgas y las abrió totalmente para meter la cara entre ellas y besarme el anito en un beso explosivo y ardiente. -¡Ahhhh! Pablo, sabe rico, sabe rico. -escuché su risa ahogada entre mis nalgas y luego su lengua apretando para entrar en mi ano. -Tienes el culito más rico y bonito que he probado y visto Ángel, me correría chupándotelo, ¡Ahhh! precioso, que culito rico y goloso. -y me chupaba y lamía con la cara aplastada en mi raja, lamiendo el ano y todo el perineo, unos minutos después de disfrutar de mi culo, me introdujo dos dedos y su boca se ocupó de mis huevos comiéndolos juntos y besándolos después de sacarlos, también mi verga era lamida tirando de ella con los labios queriendo arrancármela. Su polla a veces cogía más consistencia y notaba lo que disfrutaba con su boca en mi ano, mamando sin parar lo que fuera, los dedos no salían de mi culo y tuve que pedir clemencia. -¡Pablo, Pablo! Dame la verga en el ano, métela o me voy ...
... en un momento. -Yo estoy lo mismo pequeño. -prácticamente saltó en la cama para ponerme como quería follarme, mirándole a él. -Ábrete hermoso, ábrete para mi polla. -me recogió las piernas sobre el pecho, dejando mi ano expuesto y abierto, mi polla durísima apuntando a mi cara. Se colocó de rodillas con su enorme badajo en la mano masturbándolo lentamente y volvió a tentarme la entrada del culo con los dedos, me introdujo dos y veía como gozaba viendo que mi culo los chupaba y absorbía. -¡Qué culito más sabroso Dios mío! ahora te lo voy a romper. -sacó los dos dedos y yo quería cerrar los ojos para notarle la entrada, y a la vez tenerlos abierto para mirar su cara lujuriosa y roja de desmesurado deseo. La estocada fue rápida y certera, apuntó la verga a la entrada y de un solo golpe metió la mitad, diez centímetros de carne que entraron repentinamente en mi cuerpo arrasándolo todo. Grité por la impresión de su violencia pero sin dolor alguno. -¡Ahhhhhhh! Pablo. -se detuvo un momento asombrado, interrogándome con la mirada creyendo que era una queja. -¿Voy muy rápido pequeño? -No, no, por favor sigue, dámela toda, la quiero enterrada en mi vientre. -fue sacar una sonrisa en los labios, y sentir el empujón lento y continuo que desplazaba su trozo de carne por mi recto, sin detenerse ya, hasta que sus cojones de victorioso macho, hicieron tope en la entrada de mi culo. En ese momento se dejó caer sobre mi pecho, y aparté las piernas para hacerle hueco y ...