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La historia de Ángel, solo era un muchacho (05)
Fecha: 17/06/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... debían ser pantis, de color negro, ya que seguían por lo más alto de los muslos. Sus pechos eran pequeños dándole la apariencia de ser joven e inmadura. No podía culpar a Pablo de que se sintiera atraído por aquella mujer y era para tener celos de ella. -Siéntate a mi lado Ángel. -hice lo que me pedía y me cogió la cara con la mano mirándome minuciosamente. -Eres tremendamente bello pequeño, será fácil vestirte y adornarte para que causes sensación donde vayas. -me movió el pelo y me pasó la palma de la mano por el rostro tallándomelo. -No tienes que envidiar a Oriol mi hijo, además en ti se añade lo exótico de tu piel tan fina y exquisita. -no se el motivo pero sentí que aquella mujer comenzaba a agradarme al no mostrarse tan fría y altiva. Toda la mañana la pasamos visitando tiendas, me asombraba su facilidad para elegir la ropa, aconsejando a los dependientes lo que deseaba y acertando casi siempre a la primera. Salíamos con un gran montón de paquetes de cada tienda y nos los recogía Damian para llevarlos al coche. Ropa que, en muchos casos, era la misma que la que tenía en los armarios de Oriol, zapatos, collares, y hasta un precioso reloj de pulsera. La entusiasmaba gastar dinero y disfrutaba entregando su tarjeta de crédito. En aquellos momentos la apreciaba de verdad, se preocupaba de mi, de la ropa que me iba bien, ella sentada mientras me probaban cada prenda, o me mandaba acercar para pedir que algún detalle lo tenían que cambiar. No lo se a ...
... ciencia cierta como sería con su hijo, pero a veces se entusiasmaba preguntando a los de la tienda si no me veían guapo y presumía de mi. Esa forma de tratarme elevaba mi autoestima, era una lástima que luego fuera distinta, hasta me prometía que si se comportara así siempre, no sentiría celos de que Pablo la follara. Cuando pensó que ya tenía bastante por ese día, mandó a Damián que llevara las compas a casa y se las entregara a Carmen, para que las colocara en los armarios y que ya le llamaría para volviera a por nosotros. -Tú y yo ahora vamos a comer y a la tarde seguiremos. -caminamos tranquilamente por una gran avenida arbolada, ella seguía mirando los elegantes escaparates, y a veces se detenía para pedirme la opinión sobre las ropas de mujer que exhibían, y la verdad que me sentía muy bien a su lado, sintiendo las miradas de hombres y mujeres que nos miraban, sobre todo cuando a veces me cogía la mano para que me detuviera. En una calle lateral de esa avenida entramos en un restaurante, enseguida se acercó un camarero que parecía conocerla y le pidió una mesa en la terraza exterior. Mientras nos la preparaban nos acercamos al mostrador y ágilmente se subió a un taburete alto, cruzó as piernas mostrando lo bellas que eran y miró a su alrededor como si fuera una reina. Colocó su pequeño bolso de piel sobre el mostrador y tenía a dos bármanes atendiéndola, ella pidió para mi un zumo de frutas sin preguntarme, y una bebida desconocida que le sirvieron en una ...