1. Mi hermana Julia - 7 -


    Fecha: 21/06/2021, Categorías: Incesto Autor: ya1gor9di4si, Fuente: SexoSinTabues

    ... seguí contemplando el resto de los estertores de Julia, con los que poco a poco fue concluyendo su corrida. La enderecé sobre la cama y la atraje hacia mi boca, haciéndole una seña de si deseaba compartir conmigo aquello que atesoraba su interior. Julia hizo un movimiento de cabeza inequívoco; la subió y bajó un par de veces, al tiempo que se me ofreció con su boquita abierta, como la de un pajarillo al que su madre le lleva el gusano que será su alimento, y que espera con tanta hambre. Cogí la cabeza de Julia con mis manos y me acerqué hasta que juntamos nuestras bocas en un beso que, además, supuso una transferencia de ese riquísimo fluido generado por su vagina. Lo tragamos a la vez, como los dos buenos hermanos que somos. Era la una y media, según el reloj de mi mesilla de noche. - Cariño; ha sido fantástico. No eres el primer chico que me lame el clítoris. Alguno lo había hecho antes; en mi época de locura sexual. Pero nadie me ha arrancado un orgasmo similar al que acabo de tener. Mi amor: tienes un don especial que me está volviendo loca. Anda, prepárate que te voy a hacer otra mamada para que nunca olvides este día. - Tú sí que eres maravillosa. Sabes que eres mi primera chica, pero te digo que no creo que pueda disfrutar más con ninguna otra. Gracias. Gracias. Julia se dispuso a eso: a realizarme una felación que no olvidaría jamás. Aún la recuerdo, nítida, y han pasado más de quince años de aquello. Julia volvió a jugar con mis testículos y a lamer y masajear mi ...
    ... polla en toda su amplitud y dirección. Lamió mi glande, lo chupó, lo succionó como si su boca fuera un aspirador a toda potencia. Se tragó la polla en toda su extensión. Sí, con mi ayuda y con la técnica empleada apenas un par de horas antes, mi verga desapareció una y otra vez hasta las más remotas profundidades de su garganta. Y cada vez con una mayor facilidad; al extremo de que pronto no fue necesaria mi colaboración. Mi hermanita se bastaba para tragarse mi falo sin la más mínima ayuda. - Permanece atento, cariño. No hagas nada. Solo disfruta contemplando el atracón que me voy a dar con tu polla. Solo una cosa. No quiero que te corras dentro de mi garganta o boca. No lo hagas. Esta vez, no. - ¿No te gustó antes? - Me encantó, pero están llegando a mi cabeza unas ideas de lo más perversas. Sé que tu producción de semen es casi inagotable, y quiero que esta vez me lo eches todo sobre la cara. - Sí que eres perversa, cariño. Si no me lo dijeses nunca se me ocurriría. Pensaba que correrse en la cara de una chica llevaba implícito un sentido de posesión por parte del chico y de sumisión por parte de la chica: tú eres el amo; es tuya y puedes hacer con ella lo que quieras. Creo que es algo así como dominarla, humillarla, degradarla. - Como feminista, pienso algo de eso. Pero la degradación no es solo por el hecho de que el hombre eyacule sobre la cara de la mujer, sino la carga de posesión que ese acto lleva implícito, Luis. Yo no me sentiré degradada por ti al recibir en mi ...
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