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Cuando mi papá bebía (Tercera parte: Sus taxistas)
Fecha: 24/06/2021, Categorías: Incesto Autor: Catiremajo, Fuente: SexoSinTabues
Para quienes no han leído aquí les dejo mis dos relatos previos: http://www.sexosintabues.com/RelatosEroticos-43406.html http://www.sexosintabues.com/RelatosEroticos-43482.html Las experiencias con mi papá fueron casi semanales durante esos años que bebía hasta morir. Lo besaba, lo olía, lo disfrutaba y me bebía su leche cada vez que llegaba borracho y el pobre ni cuenta se daba de lo bien que le estaba haciendo a su hijito tragarse sus dulces mecos con todos mis hermanitos que en vano intentaron fecundar mi garganta desde mis 9 años hasta los 13 o 14. Les comento que todos mis relatos son verídicos y son detallados porque son exactamente como recuerdo haberlos vivido, ningún personaje es ficticio ni ninguna situación es inventada. Fui un nene putito y mamar verga era lo que yo mejor sabía hacer. Mi papá, de piel blanca vello moderado en el rostro, más abundante en el pecho pero de piernas y brazos sumamente peludos era un hombre que llamaba la atención de las mujeres, sus nalgas son una preciosidad (hasta hoy) muy parecidas a las mías, de hecho. Además de su profesión tenía algunos taxis y por tal razón se relacionó mucho con taxistas y otros propietarios, se metió al Sindicato y se supo relacionar con el jefe sindical de aquel entonces. Los taxistas como los camioneros y otros trabajadores de educación escasa son vulnerables al alcohol, los cigarros y en cuanto al sexo no discriminan, igual se cogen a su esposa como a una hembrita o algún jotito. Lo supe porque cuando mi ...
... papá estuvo muy involucrado en el sindicato algunas reuniones con sus taxistas, colegas propietarios o Don Sebas, el jefe sindical, fueron cada vez más frecuentes y desde la cocina y con la luz apagada escuchaba todas las historias de sus cogederas. Yo por supuesto salivaba y hacía brotar al becerrito que siempre he sido. Había otro dueño de taxis que se llamaba Mario, mi favorito, me fascinaba. A mis 10 años distinguía perfectamente cuando un hombre era guapo o me gustaba. Don Mario tendría unos 33 años en aquel momento, era muy chaparrito, de piel como bronceadita, cabello medio güero, ojos muy bonitos de pestañas largas, barba tupida, sonrisa chueca y sumamente velludo… como me gustan. Don Mario dibujaba muy bien y yo siempre le pedía que me hiciera dibujos. Un día con toda intención me senté sobre sus piernas para que él me hiciera dibujos, llevaba un short morado de botones adelante y una playera del pato Donald. Mientras él dibujaba yo iba acomodando mis nalguitas sobre su paquete y logre hacer que el pobre hombre se pusiera súper nervioso. Yo como si nada iba mirándolo dibujar y agarrándome de sus piernas me iba moviendo como acomodándome, pero como buen niño putito sabía que aquel movimiento lo excitaría y miren que lo logré. Él trataba de quitarme para ponerme sobre alguna de sus piernas pero yo me regresaba y me colocaba sobre su paquete… y me seguía moviendo. Lo intentó un par de veces y cuando vio que era imposible dejó de intentarlo… y yo me seguí moviendo. La ...