1. Más que mi criada


    Fecha: 03/07/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Charlymty, Fuente: CuentoRelatos

    ... numero...
    
    —No se llegar señor.
    
    Vaya... No me agradaba tener que explicar muchas cosas, así que le pedí subiera a mi auto para enseñarle donde vivía. Durante el trayecto no hable con ella, me preguntaba si estaba haciendo lo correcto en contratarla.
    
    Al llegar le presente la casa, los camiones que llegaban, cuáles serían sus funciones y que esperaba de ella. Y al terminar me ofrecí llevarla a su casa.
    
    —No tengo casa señor, vivo en la calle…
    
    Me lleva la jodida... Venia sola, no tenía casa, ni familia ni quién la ayudara. Eso era el colmo, pero al final yo era hombre y ella estaba de buen ver... Siempre me ha gustado el sexo duro y aunque gozaba de una que otra mujer en mi ciudad natal el tener una migrante a mis pies me excitaba. Además que había algo en su forma de ser que me decía que le iba la onda del masoquismo.
    
    —Muy bien Hilda, puedes quedarte en mi casa esta semana, pero el fin de semana me voy y no podrás quedarte. Tendrás que rentar un cuarto para esos días.
    
    Esa semana la lleve a buscar un lugar donde poder dormir los fines de semana ya que entre semana viviría conmigo. Ella debía comprar su comida y sus utensilios de limpieza.
    
    He de decir que ni notaba que estaba en la casa, si no estaba limpiando se encerraba en su cuarto y no salía para nada. Me encantaba su forma sumisa de dirigirse a mí y su obediencia.
    
    Un día llegue un poco tomado y vi a Hilda en el sillón de la sala sin brassier en una playera que dejaba poco a la imaginación. Yo ...
    ... venía de estar con una chavita de 18 años que me dejo por demás caliente y se me hizo buena presa mi bella criada.
    
    Le ofrecí una cerveza, la cual aunque no acepto le traje y le pedí se sentara a mi lado a ver un poco de tele. Acepto con la cabeza gacha y se quedó a mi lado tomándose su cerveza.
    
    Su timidez y sumisión me ponían a mil. Sus ojos de cordero me decían que se temía lo peor, pero que no haría nada para impedirlo. Le cruce el brazo por la espalda y empecé a acariciar su pelo lentamente. Le acariciaba el cuello, los hombros y bajaba por su brazo hasta su cintura. Notaba su incomodidad y como suplicaba con su mirada. Como se temía que algo pasaría pero no se atrevía a hacer nada. En un momento subí mi mano hasta su cabeza y la presione hacia abajo, se resistió y pronuncio un "no" apenas audible. Me rogaba con la mirada vidriosa piedad pero la batalla ya estaba perdida para ella. La conduje despacio pero firme con mi mano derecha mientras que con la izquierda me bajaba el pantalón. Al llegar a la altura de mi duro pene, volteo a verme con una lagrima en sus ojos, implorando una vez más que no la forzara, que la dejara libre. Yo no hice más que hacerle una seña indicándole que se callara mientras hundía mi pene en sus labios carnosos. La subí y la baje con mi mano derecha a mi antojo, le toque con mi glande su campanilla forzando arcadas a la pobre Hilda. Y disfrute cada uno de sus movimientos. Al borde de mi excitación apresure su cabeza con mi mano forzando que los ...