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El Accidente de Papá
Fecha: 03/07/2021, Categorías: Gays Autor: DaveGarrido, Fuente: SexoSinTabues
... estaba viendo por primera vez el cuerpo desnudo de su hijo. No el cuerpo del niño que seguramente recordaba, sino el cuerpo desnudo de un hombre. -¡Y apuesto que también te gustará que te la metan en el culo! – comentó con la voz gruesa y correosa del deseo. Por supuesto no contesté. No quise explicarle que en realidad no me gustaba. Que no necesariamente el ser gay implicaba que a uno le gustara ser penetrado. Pero qué iba a saber mi padre de esas cosas. Con los fuertes brazos me dio la media vuelta, poniéndome boca abajo. Sus dedos torpes y rudos acariciaron mis nalgas. No tuve el valor de detenerlo. Mi energía parecía haber desaparecido. Me descubrí gimiendo al sentir sus manos separando mis nalgas. Soporté sin gritar el toqueteo casi furioso de sus dedos en mi ano. No dije nada al sentirlo treparse en la cama sobre mi espalda, y permanecí mudo cuando escupió un poco de saliva en mi agujero. Cuando me metió la punta de su verga no pude mantener mi callada vergüenza. Grité de dolor, grité de placer, de rabia y coraje por haber llegado hasta aquellos extremos. Grité para callar el zumbido de placer de sentir sus brazos cubriéndome y su bigote rozando mi nuca, aullé para ocultar el descubrimiento de estar en mi cama cogiendo con mi propio padre. Y él gritó también, no cabe duda, gozando al someterme y montarme como a una perra en celo, jadeando su deseo, jalándome del pelo al tiempo que me metía su verga una y mil veces. El sonido de la carne chocando contra la carne era ...
... todo lo que se escuchaba en la habitación. Eso y los quejidos de ambos. Ninguno dijo una sola palabra. Ninguno se atrevió a romper el frágil equilibrio de los cuerpos. Comencé a sentir que su verga se hinchaba entre mis nalgas, que sus jadeos se volvían apremiantes y concluyentes, que sus piernas se tensaban rígidas entre las mías. Su orgasmo estalló de pronto y al sentirlo convulsionarse sobre mi cuerpo llegó el mío. Sentí su líquido, viscoso y caliente semen mojando mi cama, pero no me moví por miedo a tener que decir algo. A explicar lo inexplicable. No fue necesario. Mi padre se incorporó y se abrochó los pantalones. No dijo nada. Me echó la sábana sobre el cuerpo y sin despedirse salió de la habitación. Evité verlo durante varias semanas. Finalmente, en el cumpleaños de mi Madre visité la casa de mis padres, porque no me quedaba más remedio. Llegué tenso y nervioso, sin tener la menor idea de cómo mi padre podría recibirme. Para mi total desconcierto, me recibió cariñoso y afable, como si nada hubiera sucedido entre nosotros. Me abrazó y me reclamó que estuviera tan alejado de la familia, y antes de que pudiera responder me ofreció una copa y continuó platicando con los demás familiares que estaban en la casa festejando el cumpleaños. Durante la fiesta nuestras miradas se cruzaron un par de veces. Lo descubrí toqueteándose la entrepierna cuando sabía que lo miraba, y tuve una erección casi al instante, sin poderme contener. El juego se mantuvo durante toda la velada. ...