1. Ciclo de la vida


    Fecha: 13/07/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... chisme de su coño, lo tenía depiladito pero menos que yo. Ella se había dejado una pequeña tira encima y yo no tenía nada, para mí, más higiénico. Si me quitaba el vello de las axilas y las piernas ¿Por qué dejármelo en el coño? Ambas habíamos pasado por el láser de última generación. Tras acariciar su monte de Venus, no tardé nada en meter mi cabeza entre sus piernas. Acaricié, lamí… Metí la lengua en su hoyito, supongo que después del consolador le supo a poco. Ataqué su botón con decisión, dándole toques con la lengua, repasándolo alrededor, succionando levemente (que hay cada bestia que no sé que se cree que es)… Metiendo los dedos en su gruta, froté las paredes de su vagina y los alrededores del cuello de su matriz. Tere movía un poco las caderas, intentaba seguir los movimientos de mis dedos en su interior… ¡Pero yo no recibía nada! Cambiando de postura, giré hasta pasar las rodillas a ambos lados de su cabeza, me abrí de piernas lo más posible (del todo, que para eso hacía gimnasia) y estampé mi preciosa intimidad en toda su cara. Casi la asfixio. Tenía su práctica la cabrona, pero, a pesar de llevarme cinco años, aún le daba cien vueltas. Mientras me hacía maravillas en mi clítoris, yo hacía diabluras en el suyo. Estaba a punto de correrme, había tardado la mitad que ella, supongo que por la excitación que me produjo contra el susto que se llevó. Empecé a restregar mi coño sobre su boca, necesitaba sentir algo más de lo que me hacía y, en un alarde de imaginación, ...
    ... introduje un vibrador en su vagina. Dio un grito alucinante al correrse y yo otro por el mordisco que me dio en mis partes al alcanzar su orgasmo. Fue curioso que este dolor inesperado hiciera que llegara a un clímax tremendo. Satisfechas y no saciadas (mi hermana aún no había salido de su asombro), cogí el otro aparato, el que parecía una polla doble, que había quedado encima de la cama y se lo introduje hasta el fondo. La incorporé dejándola sentada para meterme yo la otra parte, sentada como ella, con las piernas a la espalda de cada una, frente a frente. Me costó más meterlo que a ella, no tenía la vagina suficientemente dilatada. Tere cogió un botecito de la mesilla, embadurnó bien el cacharro con su contenido y volvió a ayudarme a introducírmelo de un tirón. -UUUAAAAHHHHH ¡Joder, qué gusto! Ambas iniciamos un movimiento de vaivén, el artilugio cada vez nos entraba más, nos besábamos la boca, nos acariciábamos las tetas… Introduciendo las manos entre nuestros cuerpos, frotábamos el clítoris la una a la otra… Tere empezó a gemir más fuerte después de un rato de mete saca, hizo un movimiento más rápido de cadera y de mano, intenté coincidir con ella, el consolador había entrado del todo, ya nos frotábamos los pubis entre las dos… -AAAAHHHHHHH – -OOOOHHHHHH – Pocas veces lo conseguía pero el tener un orgasmo simultáneo siempre me producía una satisfacción especial. Nos sacamos aquel artilugio y nos tumbamos de lado, mirándonos a la cara, dándonos besitos en los labios y tenues ...
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