1. Sexo compulsivo con mi hija, primer trío


    Fecha: 15/07/2021, Categorías: Gays Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos

    Porta los genes de la lujuria de su padre y los celos de su madre, la voracidad erótica compulsiva es algo que ella misma desarrolló ejercitando su sexualidad.
    
    De su madre aprendió la forma de manipular y acosar para conseguir sus propósitos, su cuerpo y las habilidades demostradas en el sexo las herramientas para concretarlo.
    
    En el capítulo anterior nos habíamos quedado en esa tarde, con poco tiempo y muchas ganas, ella me provocó y acosó de tal modo que no tuve otra salida que acceder a volver a casa para hacerle el sexo por segunda vez. No puedo venirme dentro, no utiliza ninguna protección, y haciéndolo en la posición de perrito tenía el ano en oferta. La forma compulsiva de forzarme a tener sexo estaba latente, el hermoso ano, tan cerradito y lampiño era una invitación imposible de evitar, el grosor del miembro sería un obstáculo en caso de pedirlo, tomarlo por asalto era la única y válida opción, venirme dentro el objetivo.
    
    Es una muchacha joven pero con la madurez mental y física para manejar con malicia esa actitud eróticamente y perversa, la experiencia anal, aún dolorosa, enriquece y estimula para otra de sus fantasías.
    
    El aprendizaje necesita voluntad y decisión, ella tiene de ambas y muchas, podría decirse que juntos somos dinamita, claro ella es la que enciende la mecha, el coqueteo, sus insinuaciones y provocaciones el precursor que termina por hacer detonar el deseo explosivo.
    
    Seducción, coqueteo y malicia son las formas sutiles de manejarse, ...
    ... mohines y gestos de bebota caprichosa el plus necesario para esmerilar la resistencia masculina, sobre todo cuando me dice: “no podrías negarte a los pedidos de tu nenita, recuerda que siempre soy tu nenita bien putita, solo para ti”.
    
    En los días siguientes seguimos teniendo relaciones con las prevenciones e incomodidad de estar bajo la vigilancia de la madre, celosa o intuyendo que sucede algo entre nosotros.
    
    Como era temporada de vacaciones, la madre pasaba mucho tiempo en casa, ambas circunstancias no contribuían en darnos muchas opciones, pero siempre se hacía un momento para buscarme y hacerlo a como diera lugar aún en los lugares más insólitos. Una mamada furtiva o un “rapidín” servían para mantenerla callada y armonizarle el nivel de excitación.
    
    Poco a poco y por influjo del acoso a que me sometía fue diluyéndose el sentido de culpa por el incesto contumaz y reiterado, dejando lugar a una moralina opend mind, bien laxa, donde solo contaba el sexo con exclusión de la relación parental. Los nombres de ambos no tenían la connotación de la relación formal, solo era la forma de nombrarnos, ella sería nena o nenita, yo su papi, para lo demás solo un hombre y una hembra entregados al sexo.
    
    Durante ese tiempo vacacional hubo sexo en los lugares más insólitos, en el garaje, dentro del auto, en el lavadero, sentada sobre la lavadora durante el lavado, yo de pie haciéndole sexo, con toda la adrenalina cuidando de que la madre no nos pesque haciéndolo, mucho sexo expres, ...
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