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Sexo compulsivo con mi hija, primer trío
Fecha: 15/07/2021, Categorías: Gays Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos
... son caricias al momento de subir el nivel de calentura. Sin salirse me deja ir arriba, en misionero, patitas al hombro, entrando a fondo, las manos de Loly le da un frenético masaje al clítoris, nuevamente le inquieta y crispa el incremento de la calentura, sobre todo que le voy retaceando ritmo y agitación del miembro para bajar el nivel de excitación, demorando al máximo el orgasmo. Retiré la boca de Loly, deja de lamer el clítoris y la verga de su papi, no quiero que termine tan pronto, prolongar la excitación asegura un estallido mayor al momento del orgasmo. Volteo, de rodillas, el culo empinado, para que Loly pueda reptar bajo el vientre de Giselle, poder mamarle la conchita mientras la penetro desde atrás. El chasquido de las nalgadas escoltan al chapoteo de la pija entrando y navegando en los jugos vaginales, más nalgadas, más bombeo salvaje y profundo nos van llevando a un estado de tensión y locura. Montado sobre sus nalgas comienzo el bombeo, intensivo y brutal, tomado de los cabellos puedo someter y domar. - Vamos yegua, mueve, muévete. Menea sus caderas acompaña el metisaca vibrando en cada embestida, la boca de mi nena alterna las lamidas con caricias en mis testículos. El orgasmo de Giselle comienza a gestarse, percibo sus contracciones en la presión sobre la pija, los movimientos enérgicos, casi convulsivos por el doble acoso. El gemido gutural, ahogado contra la almohada estalla en fuertes latidos ...
... que se irradian por su cuerpo. No pude apreciar si fue uno bien largo o varios pequeños sin solución de continuidad. Sentía la boca de Loly muy activa, atorada por el exceso de jugos, lamiendo a destajo, tanto que la calidad del orgasmo venció mi concentración por demorar el mío, ante la proximidad de mi momento de gloria, pregunté si podía terminarle dentro. - Sí papito, podes venirte dentro. –dijo Giselle - Queremos tu lechita, acaba dentro, queremos tu leche. –replicó Loly. Un rugido venido desde el fondo de mi ser fue el sonido triunfal de ese instante donde me parecía que se acaba el universo, perdía contacto con el mundo real, solo sentía ese brutal chorro de semen que salía de mi poronga, unos dos o tres o más no fueron suficientes para vaciar mis testículos. Al retirarme de la conchita sentí como el último disparo de semen fue recogido por la atenta boca de Loly, que no quedó satisfecha, sino quedó para recibir el goteo de la energía láctea vertida por su padre dentro de su amiga. Mientras Loly quedó limpiando todo el exceso de semen, la boca de Giselle limpió los últimos vestigios del polvo. La intensidad y calidad de esta sesión de sexo amerita recrearla sin cercenar ninguna parte de este relato, por lo extenso dejaré para la próxima continuar con la segunda parte de nuestro primer trio, esta vez con una mujer. Continúa mañana. Loly y el Lobo Feroz, te esperan en:[email protected] Lobo Feroz