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Historia del Chip 002
Fecha: 03/08/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos
2)HdC –La arena de la playa – Daphne 001 Daphne no terminaba de estar convencida. Hoy era el día. Llevaba dos jornadas de retraso y el plazo se acababa en unas horas. Cuando se decidió, apenas le quedaba tiempo para coger el tren. Ni se preocupó por llevar equipaje, bien sabía que no iba a poder ponerse nada de lo que se llevase. Con la ansiedad metida en el cuerpo, traspasó el umbral de la escuela. Su vestido se le pegaba al cuerpo, el sudor mezclándose con el algodón artificial. Había una chica preciosa en la recepción. Sin duda, una antigua alumna. Le sonrió en cuanto la vio. Era insultantemente guapa y sensual. Daphne quiso salir corriendo. No estaría a la altura. ¿En qué estaría pensado al dejarse convencer? Paralizada por sus pensamientos, no se dio cuenta de que la chica había salido de su mostrador. —Señorita Hamilton. La estábamos esperando. Deberíamos darnos prisa. Es un honor. Daphne asintió sin realmente entender a qué se refería. La siguió escaleras abajo sin poder dejar de admirar las curvas y el conjunto que llevaba. La falda era corta y abierta, agitándose a cada paso. La blusa, ligera y sexy, los hombros descubiertos. Debía transpirar el sudor sin esfuerzo. Mientras que Daphne notaba como el trajín se le pegaba a la piel, podía apreciar la frescura en su guía. Llegaron al vestuario femenino. No había puerta, sólo un hueco. Estaba todo en silencio. ¿Dónde estaba la gente? ¿En clase? —No me he presentado, me llamo Louise. Deberíamos darnos ...
... prisa. Has llegado tarde. Esta es tu taquilla. Se abre con tu pulgar y un código que puedes fijar a tu discreción. Dentro tienes un vestuario completo. Extrajo de la cabina unos pocos ropajes y un par de zapatos. Daphne no dejó de notar que había cambiado su forma de dirigirse a ella. —Deberías darme tu vestido y tus zapatos. Daphne se los quitó con cierto reparo. No sólo porque estaba enfrente del pasillo, sin puerta que protegiese la intimidad del vestuario, también porque se sentía insegura. Ante el espectacular cuerpo de la recepcionista no podía competir. Louise ni se inmutó cuando la tuvo desnuda. Le ofreció un vestido negro. Kim negó con la cabeza. —Me gustaría asearme antes. Y ducharme. Hacía un calor infernal en la ciudad— dijo tímidamente. Pareció una justificación. Louise, sin dejar de sonreír ni por un instante, le replicó. —Está bien, pero hay que darse prisa. Las toallas están junto a la ducha. Daphne se quedó quieta esperando sin saber que hacer. Louise le señaló el lugar. Había que recorrer el vestuario entero, que sin ser enorme, era lo suficientemente alargado como para hacer sentir a Daphne que no era apropiado ir sin una bata o algo parecido. Su acompañante no pareció entender su aprehensión. —¿Hay un albornoz que pueda usar? — preguntó mientras miraba ansiosamente las escasas prendas que le habían asignado. Louise negó enfáticamente. —No seas tonta, esto es una escuela de modelos. La desnudez se tiene convertir en algo innato. He ...