-
Historia del Chip 002
Fecha: 03/08/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos
... olvidado otra cosa: debes llevar siempre tus H4. Daphne no sabía a qué se refería. Louise los extrajo de su funda. Eran unos zapatos de plástico, de color negro y con un tacón vertiginoso. Además de su altura, lo que extrañó a Daphne era que la suela no era lisa sino rugosa. Louise observó el desasosiego de Kim. —No te preocupes. Pronto te acostumbrarás Te van a sentar estupendamente. Mira, H es la altura de los tacones. Empieza por A que son de 7 centímetros, B 8 centímetros y sucesivamente. H son 14. El 4 de H4 es la densidad de las puntas rugosas. Así que, por ejemplo, C3 son tacones de 9 centímetros y con densidad doble que los C2 y a su vez 2 veces mayor que los C1. Los H4 son algo extremos, pero cuando lleves unos tacones normales te sentirás tan ligera que bailarás sobre ellos sin ningún problema. Daphne se quedó todavía más desconcertada todavía. Había leído las reglas de la escuela, someramente. Semanas atrás. Le sonaba todo a chino. Louise la obligó a sentarse y, -sin mostrar reparos-, se arrodilló, quedando sus ojos a la altura del prístino pubis de Daphne. Le ajustó los tacones. Daphne estaba bastante acostumbrada al calzado elevado pero no se esperaba algo así. Notó como la pantorrilla se contraía y ni siquiera se había puesto de pie. Un pequeño reborde sujetaba el zapato al pie con fuerza para evitar que se saliese. Colocado el otro zapato, Louise la ayudó a incorporarse. Las sensaciones se acumularon: los pies encerrados, los talones elevados, ...
... las piernas alargadas. Sintió el culo prominente y apretado, las caderas echadas hacia atrás para compensar la nueva altura. Proyectó el pecho hacia delante, pero lo peor eran los pies, más concretamente la planta. Sintió como trataban infructuosamente de apoyarse plenamente en la suela elevada sin conseguirlo. Las puntas redondeadas perforaban sin piedad cuando todavía no había dado un solo paso. Quiso abandonar, por tercera o cuarta vez ese día. —No puedo andar con estos zapatos. Me quedaré sin pies. Estaba a punto de llorar. Louise, sin apiadarse, la conminó a andar. —No seas melodramática. Son algo incómodos, pero hace años que las chicas que han venido a este colegio los han llevado. Yo misma, sin ir más lejos. Pruébalos cinco minutos. Caminando. Verás cómo se airean las plantas. Sin creer lo que estaba oyendo, Daphne le hizo caso. Más que nada porque ya no aguantaba quieta ni un segundo más. Le recordaba a la arena caliente en la playa. Sintió alivio en el pie derecho al elevarlo, mientras que el izquierdo padeció más al aumentar la presión. A duras penas consiguió dar diez pasos. Se dio la vuelta y volvió sobre el mismo camino. Louise pareció satisfecha. Le golpeó una nalga como señal de aprobación. —Bien. ¿Has visto? No era tan difícil. Una ducha rápida y te pones el vestido negro. Te guardaré todo lo demás. Luego sube a la primera planta, estamos en la —1. Por las escaleras. Las alumnas H4 tenéis prohibido el ascensor. Siempre sube y baja despacio, sin ...