1. EL ASIENTO TRASERO DEL CARRO


    Fecha: 06/08/2021, Categorías: Gays Autor: lewisvagi, Fuente: SexoSinTabues

    EL ASIENTO TRASERO DEL CARRO Andaba en carro con un amigo, paseábamos por la entrada del boulevard que en Tegucigalpa se denomina “Boulevard Juan Pablo II” por ser en donde realizó el recorrido el Santo Pontífice. Mi amigo, que estaba como gato arañando las paredes del deseo de un buen macho me decía que necesitaba una purrunga pero de caballo. Le urgía que le metieran un buen trozo de carne bien dura y sentirla que le llegaba hasta la garganta de larga. Yo reía de las burradas que decía. El asunto es, que Yo también quería una verga; pero mis estándares no son tan exigentes como los de mi amigo. Pero, acabando de decir eso; en un lateral de la calle estaban tres chavales de entre 18 y 21 años aproximadamente. Nosotros nos detuvimos unos metros más adelante, uno de ellos; trigueño, delgado (prefiero los más rellenitos o musculosos), se nos acercó y nos indicó que los tres estaban dispuestos a ir a dar la vuelta con nosotros si les invitábamos a unas cervezas. Yo me adelanté y le dije que a él lo podíamos invitar a unas cervezas si venía con nosotros. Ni corto ni perezoso se subió al asiento de atrás del carro y Yo no tardé en averiguar que se llama Juan y que tiene 19 años. Lo miro bien y ahora se nota que ya lleva su par de cervezas entre pecho y espalda. El chamaco está de muy buen ver, delgado y fibrado; le comienzo a meter la mano por su camisa y acariciando su pecho noto que sus pezones están duros. Así se lo indico a mi amigo y este se estaciona en un área oscura por ...
    ... el lado de la UNAH (universidad Nacional Autónoma de Honduras) y le mete su mano en la camisa también. Juan, sin el menor tapujo procedió a quitarse su camisa y la coloca a un lado; luego mi amigo comienza a tocar su entrepierna y apretando me dice: “este chavo ya está caliente, la tiene tiesa”. Sin decir una palabra, Juan comienza a zafarse el cinturón (faja) y a sacarse el pantalón junto a sus bóxers y de paso con los pies se deshace de los zapatos. En un par de segundos, esa criatura está completamente desnudo; excepto por sus calcetines oscuros. Se abre de piernas para que su verga quedara a nuestra disposición, la verga es gruesa; pero no larga y mi amigo en eso es muy exigente. Tiene que tener no menos de veinte centímetros de largo, el ancho no le interesa tanto. Me voltea a ver y solo se regresa a su posición en el asiento del conductor y nos observa. Yo me lanzo a esa verga gruesa y corta que parecía un butuco (banana de cerro, campestre) y comienzo a despuntar su verga al jalar la piel del prepucio y aparece una cabeza en forma de punta bien colorada y jugosa. Solo el hombre que ha degustado una buena verga, sabe lo riquísimo que es sentir ese calor, ese grueso y largo tallo que entra en la boca. Como lo llamo Yo: “El rollo de tostones”. El chamaco estaba en perfecta condición física, un cuerpo ni gordo ni delgado; con un color parejito en todo su cuerpo, como si anduviera desnudo todo el tiempo. Sus pies eran grandes y bien formados, un arco bien marcado y limpios, ...
«123»