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EL ASIENTO TRASERO DEL CARRO
Fecha: 06/08/2021, Categorías: Gays Autor: lewisvagi, Fuente: SexoSinTabues
... y Yo seguía taladrándolo hasta llegar a lo más profundo posible. Sus entrañas eran una braza caliente, nunca había sentido algo similar. Sus piernas ahora estaban ambas sobre mis hombros y sus manos me acariciaban la nuca y miraba mi cara con un aire diferente, para luego besarnos nuevamente en aquella lucha de cuerpos en el asiento trasero de ese auto. Yo andaba bien caliente y tenía días que no descargaba y estando en esa situación de peligro en medio de la nada, no fueron tantos los minutos que duramos; sino, lo intenso de la situación. Yo podía escuchar el golpe de mis huevos en su trasero y como de repente comencé a sentir una corriente que desde mis huevos comenzaba a inundar mi verga, una sensación muchas veces percibida y sumamente deseada. Dando una fuertes estocadas, acabé dentro de Juan y no conté; pero fueron varias y abundantes descargas la que le solté. Mi cuerpo quedó totalmente bañado de sudor y goteaba sobre el pecho de Juan y Juan a su vez, comenzó a hacerse una paja descomunal. Yo no saqué mi pija aun dura de su trasero, quería disfrutarlo mucho más. Mi verga no bajó y comencé un mete y saca lento con el cual podía sentir lo increíblemente sensible que tenía mi glande, nunca me había ocurrido algo así. A medida Juan se pajeaba como bestia de lo fuerte que lo hacía, Yo comencé una ...
... brutal descarga de puyones en su trasero. Juan comenzó su descarga en su propio pecho y Yo nuevamente en su interior, la cantidad fue poca; pero súper intensa. Nunca había tenido dos polvos en uno, fue sensacional. Ahora, estaba súper agotado; me fui saliendo de Juan muy despacio. Juan, con sus piernas al aire dejó a mi vista su trasero bien abierto; estaba realmente ensanchado y lo pude tocar, pude meter dos dedos antes de que lo cerrara alrededor de ellos. Pude sentir como mi leche estaba inundando sus entrañas. Uffffff eso estuvo rico, sabroso; dije Yo. La neta, a mí también me gustó; a pesar que nunca me lo habían hecho, Yo solo había metido mi dedo, pero sí, me gustó. Nos vestimos y pusimos el acondicionado lo más alto posible y fuimos por unas cervezas para reanimar. Mi amigo me comentó, que ya días no se hacía una paja como la que se había hecho en el carro. Que le había fascinado la cogida que habíamos pegado. Con Juan intercambiamos números de Cell y lo fuimos a dejar frente al local del cual lo habíamos levantado. Mi amigo le dio un par de billetes, “para las amargas” le dijo y nos despedimos. Ya saben que los nombres y en ocasiones los lugares se cambian por protección a los interesados. Agradezco todos los emails recibidos y las palabras de apoyo, prometo escribir lo más pronto posible.