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UNA NOCHE DE SODOMÍA
Fecha: 07/08/2021, Categorías: Gays Autor: Maradentro, Fuente: SexoSinTabues
Su mejor amigo vivía en el barrio San Calixto, una zona popular en la que cada esquina estaba guardada por grupos de pillos y drogos. Esto no era problema para que Alberto fuera a la casa de Julián de quien aprendió a moverse con tranquilidad en estos entornos y a quien los pillos respetaban, a sus escasos 27 años lo trataban de profesor pues era maestro de una escuela. Un fin de semana en que Julián y Alberto salieron de farra terminaron el amanecer en la casa de Julián. Alberto se acostó desnudo en la cama que Julián le ofreció, al poco rato un golpe a la puerta los despertó, Julián salió a ver quién era. Un personaje de la esquina a quien apodaban el negro estaba enamorado de Alberto y lo quería “culiar” esa noche, así se lo dijo a Julián quien soltó la carcajada y le dijo: bueno, eso sí es problema de ustedes, está allá, señalándole el cuarto y volvió a reir. A Alberto no se le conocían novios ni novias, y cuando sus amigos ponían el tema se quedaba callado, ahora Julián lanzaba al negro cual carnada, pero también porque él mismo era un “buena vida” y no tenía límites para el placer. El negro llegó hasta la cama de Alberto que se hizo el dormido, se desnudó y se introdujo en ella. A diferencia de Alberto, el negro era fornido, con la condición corporal que le daba el ser obrero de construcción, sus manos ásperas por las callosidades de su duro trabajo y un pene que pondría a prueba a Alberto. No sólo su pene sino todo su cuerpo y la condición del negro eran un reto: el ...
... aliento de su boca emanaba una mezcla de tabaco, marihuana y aguardiente que inundo e invadió el perímetro territorial de Alberto; el sudor pegajoso del negro se adhería al cuerpo flácido y suave de Alberto. Este se quedó quieto, inmóvil como una presa esperando ser atacada, el cuerpo macizo del negro trataba de envolver el suyo y atenazarlo. Alberto estaba con el cuerpo hacia el lado opuesto del negro lo que a este le permitió situarse exactamente detrás y presionar con su pene en erección el culo de Alberto protegido por sus pantaloncillos. El negro no dejaba de presionar con fuerza rogándole al oído a Alberto que se dejara penetrar, que la iban a pasar rico, pasó su brazo por debajo de la cabeza de Alberto y comenzó a acariciarle la cabeza, este no pronunciaba palabra, pero el negro percibió que había logrado estremecer ese cuerpo esquivo, sonrió y continuó con sus tácticas de seducción. Mientras acariciaba la cabeza con la otra mano recorría el cuerpo rollizo con gestos suaves que contradecían la tosquedad de su piel, quizás este contraste terminó por minar la voluntad de Alberto que hasta este momento nunca había admitido públicamente sus apetencias homosexuales. Lentamente se desinhibió y tomó el pené de su oscuro amante, quiso sentirlo, rodearlo alrededor, arriba y abajo, lo encontró largo y grueso, pensó si aquel aparato no le haría daño a su culo que todavía era virgen. Comenzó a masturbarlo lenta y tímidamente, el negro fue desprendiendo sus pantaloncillos y tomó el ...