1. Patas arriba (XII)


    Fecha: 07/08/2021, Categorías: Gays Autor: Anderson, Fuente: CuentoRelatos

    ... nunca hablaba de su origen, nosotros sabemos por sus papás que mantiene contacto con su madre biológica y su hermana, pero según me contaron Luis y Fran el único día que hablamos del tema, no sabían quién era el papá de Cami, así que nos sorprendió ese comentario, al ver nuestra cara, Cami sonrió con esa sonrisa sincera que ha tenido siempre y se explicó-: aunque no sé quién es mi padre biológico y a mi madre no le gusta hablar del tema, me ha dado pistas, alguna vez me ha dicho que las lenguas deberían dárseme bien, que lo tengo en la sangre, por otras cosas que me ha dicho y alguna que mi hermana me ha contado que la ha oído decir, he podido deducir que mi padre o no es español o por un milagro se le dan bien los idiomas, por eso digo que bien podríamos ser familia los tres y no saberlo, incluso podría ser familia de Joel que es inglés y no saberlo, pero lo mismo da, en este momento no me interesa ninguna chica -Cami hizo un evidente gesto de que le interesa Ramón, pero lo hizo de forma que él no lo viese-, que es el único caso en que podría llegar a preocuparme la genética, creo... aunque me gusta la idea de ser el mellizo de Ylian, al menos para reírnos de la gente por la calle... venga, Ramón, sube al coche.
    
    Cami cortó el tema rápidamente, obviamente para evitar preguntas al respecto y mientras subíamos las cosas de Ramón al coche, Vanya y yo llegamos a un acuerdo silencioso: dejar a esos dos solos, que alguna cosa tendrían que decirse...
    
    - Cami, -empezó Vanya-, ...
    ... cuando hablamos por teléfono te dije que Ramón tiene dónde quedarse, así que vete con él y ya luego nos vemos en el chino, que aquí Ricardo quiere que demos un paseo antes de comer, ¿no tenéis bronca, verdad?
    
    - Vamos, chicos que me gustaría un aperitivo a mi manera, ¿verdad que no tenéis problema?
    
    - Por mí no -contestó Ramón-, ¿y tú, Cami?
    
    - Si sabes llegar a tu casa, no tengo problema -respondió el rubiales.
    
    - Por cierto, Ramón, -me pudo la curiosidad-, ¿dónde vivirás?
    
    - Ya me extrañaba que no lo preguntaras, pues bien, resulta que antes de enviarme a esa casa de Finisterre un tío mío que me quería mucho me regaló un piso y algún dinero, en ese momento era mucho, aunque a como están las cosas actualmente sólo me dará para sentar bases, pero tengo con qué empezar, hala, iros por ahí, tortolitos, que sé llegar a mi casa.
    
    Me sorprendió que alguien en la familia de Ramón pudiera ser medianamente sociable, pero me alegra que tenga cómo empezar una nueva vida. Al final de cuentas, Vanya y yo nos despedimos y nos fuimos andando al chino, que ya casi era hora y además los demás irían en coche, así que tenían ventaja sobre nosotros.
    
    Aunque Vanya me hizo entrar al parking de un Mercadona y me encerró contra una esquina y me dijo “querías un aperitivo, pues lo tendrás” y dejó su posición amenazante, pasó la mano por mi cintura, acarició mi mejilla y nos fundimos en un beso de esos que me encanta darle, un beso de esos que siempre han significado amor para los dos, ...
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