1. Camino al cielo


    Fecha: 08/08/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Maradentro, Fuente: SexoSinTabues

    Los castigos de mi padre eran bastante severos; en una ocasión, iniciando mi pubertad, descubrí que mi miembro se erigía, por casualidad lo roce con la mano descubriendo este placer. Tan desprevenido e inocente estaba que no me di cuenta que mi padre me veía, no se cuanto tiempo llevaba mirándome, seguramente varios minutos, sentí su mirada que chocó con la mía, quizás para encubrir su voyerismo, se encolerizó, me gritó pervertido, me agobió de insultos que no recuerdo ya y me arrastró hasta un cuarto que oscureció cerrando las ventanas, hecho llave a la puerta, me tiró sobre una cama, desabrochó mis pantalones y me los bajó, luego comenzó a azotarme las nalgas con tal fuerza que dejó estampadas sus manos en ellas y durante varios días no podía sentarme sin sentir dolor. Los golpes sobre mis nalgas venían una y otra vez gritándome enfurecido que no volviera a hacerlo que él sacaría el demonio de mi, me volteó y golpeó mis genitales con la palma de su mano, no podía soportar el dolor que me hizo doblarme sobre el piso. Con el tiempo este dolor se convirtió en uno de mis favoritos pues así como duele me invade de goce. Mi padre se detuvo un momento, yo empecé a llorar, me levantó de nuevo y me estiró el pirulo, así le dicen al pene en mi tierra, una y otra vez como si fuera arrancármelo, con tanto frote y golpe yo estaba súper caliente y terminé eyaculando sobre su mano. Entonces me obligó a limpiársela con mi lengua al igual que el piso sobre el que había caído algo de semen. ...
    ... Mientras hacía esto mi padre se transfiguró en sátiro y se bajó los pantalones, me cogio del pelo y puso mi boca contra su polla que en este momento estaba dura y erecta, automáticamente comencé a succionársela como hace un bebé con los pezones de su madre. El hombre me retiraba y de nuevo pegaba mi boca contra su miembro hasta que su leche brotó y la tragué abruptamente. Al final estábamos en silencio, quede en shock en ese cuarto del que salió mi padre no sin antes cerciorarse que me vistiera y amenazarme para que no le contará nada a mi madre. Días después anuncié en casa que sería cura y deseaba estudiar el bachillerato en un seminario. Mi madre se alegró porque habría cura en la familia, gracias dios por esta bendición gritaba, mi padre me apoyó y supongo que estaba culpado, por lo que ayudar a su hijo a hacerse cura podría redimirlo de su culpa. Se llegó el día en que partí para un seminario carmelitano a continuar mis estudios de bachillerato. El mayor cambio con mi vida casera fue el dormitorio, pasé de dormir en un cuarto independiente a dormir en un alojamiento para 200 personas, 100 por piso. En las noches cada piso era vigilado por un sacerdote que se paseaba por el corredor durante una hora, hasta cerciorarse que todos estábamos dormidos. Al comienzo yo me dormía casi al instante, después fui descubriendo compañeros que luego que el cura se retiraba a su cuarto se acomodaban de a dos en una cama hasta la madrugada cuando cada quien se acomodaba nuevamente en su ...
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