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Camino al cielo
Fecha: 08/08/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Maradentro, Fuente: SexoSinTabues
... cama respectiva. Una noche que no podía dormir observé la sombra de uno de los compañeros, que no distinguí, salir del dormitorio, después supe que regresaba también al amanecer antes de que fuéramos despertados. Este era el ambiente que transcurría en aquel seminario en el que todos simulábamos que no sucedía nada. Un día, un compañero, el mismo que salía del dormitorio en las noches, me regaló un chocolate, me dijo que eran del padre Alfredo. Conocedor de mi glotonería me invitó a visitar al padre en su cuarto lo que rechacé en las varias ocasiones en que me lo propuso. En casa me habían advertido que tuviera cuidado porque entre los padres había algunas manzanas podridas a las que les gustaban los niños y jóvenes; si quería ser sacerdote tenía que pasar estas pruebas que eran obra del demonio. Pasado un tiempo, durante el cual mi amigo continúo visitando al padre Alfredo, éste empezó a cruzarse en mi camino, empezó invitándome a los postres a los que los sacerdotes accedían. Una noche en el salón de estudio yo leía una novela, el padre estaba cuidándonos y se me acercó interesado en lo que leía, conversamos, o mejor conversó él y yo le escuché, al final me invitó a su cuarto para que conociera su biblioteca personal. Los libros han sido una de mis debilidades junto con los dulces, dos placeres que se unieron para tentarme y lo lograron. Llegué a su cuarto un sábado después del almuerzo, aprovechando que el trajín en el seminario era menor y las tardes de sábado eran de ...
... descanso. El padre me ofreció un pedazo de torta de chocolate, regalo de una feligrés, me dijo, colocó música clásica y empezó a hablarme de la historia de Mozart, luego me dijo que si estaba durmiendo bien y me instó a recostarme en su cama. Yo tenía sueño, no había dormido bien, mis compañeros de dormitorio estuvieron en una erótica juerga de la que temí participar. Me recosté en la cama del cura, me dijo que me haría unos masajes en los pies que me relajarían, mientras la música clásica sonaba, a él le gustaban los rituales, así que también encendió una varita de incienso. Lenta y delicadamente me quitó los zapatos uno a uno, luego las medias, aquí se aseguró de que sintiera el roce de sus dedos, mi cuerpo se estremeció, temí que mi pene se alzara y me pusiera en evidencia, mentalmente traté de controlarlo pero fue imposible. El cura por supuesto lo advirtió y me dijo, no temas estás con un hombre de dios, deja que tu cuerpo exprese lo que siente. Estas palabras eran completamente contrarias a las creencias que en mi familia me habían enseñado sobre los pecados de la carne. El cura recorrió las plantas de mis pies en movimientos suaves de digito puntura, esparciendo sobre ellas una agradable crema. Estos masajes aumentaron mi sueño, quedé aletargado, el sueño pudo más que mis temores. Cuando desperté, no se cuanto tiempo dormí, estaba completamente desnudo en aquella cama. El cura estaba realmente deleitado con mi cuerpo, no dejaba de acariciar mi torso, mi pecho. Mis ojos se ...