1. Visitas a mi vecino (Un encuentro fortuito)


    Fecha: 11/08/2021, Categorías: Incesto Autor: dont343, Fuente: CuentoRelatos

    De la manera más inesperada Diego se vio envuelto en la celebración del cumple de Gustavo, y aunque no lo dejó demasiado tarde, llegó a casa sin fuerzas para escuchar a su abuelo, que estaba preocupado por una conversación que había mantenido con su tía Ana.
    
    - ¡Vaya horitas!, Diego… y yo esperándote confiado en que llegarías hoy un poco antes.
    
    - Lo siento “abu”. Me han invitado a un cumple y se me ha ido la olla...
    
    - No es que pase nada, pero tu tía Ana me llamó después de comer y me comentó que lleva unos días sin ver a Ariel; y está preocupada, porque ni siquiera ha podido hablar con él.
    
    Por lo visto lleva un tiempo combinando turnos de tarde y noche, y no consigue estar en casa mas que por las mañanas. Y, claro Ariel llega alrededor de las 14:30...
    
    Yo pensaba acercarme a ver si le veía, para estar un rato con él… y ya sabes, charlar un poco... y, sobre todo, para saber donde se mete y que hace; pero no he podido acercarme en toda la tarde.
    
    - Pues yo vengo matáo, “abu”. Espera que miró en mis contactos, a lo mejor le tengo y puedes hablar con él...
    
    ... ¡sí!, aquí lo tengo…
    
    - ¡Oye!, ¿Ariel?… ¿eres tú?
    
    - ¡Hombre, abuelo!... ¿qué tal estás?
    
    - ¡Bien, hijo! Y ¿tu?…
    
    - ¡Bien, también!
    
    - ¿Estás en casa?
    
    - Bueno, estoy aquí abajo, sentado en un banco con unos amigos, tomando el fresco, ¿por?
    
    - ¡Tu madre!, que ha perdido el móvil... o se lo han robáo, o lo que sea, y ha tenido que llamar aquí, porque dice que está harta de llamar a casa ...
    ... inútilmente. No se acuerda de tu número de tu móvil…
    
    Según me ha dicho, hace días que no te ve… ¿dónde te metes?, ella sale a las 14:30 de casa.
    
    Ariel no dijo nada, solo escuchó a su abuelo...
    
    Que sepas que está semana tiene doble turno, y no llegará a casa, hasta por la mañana. No te preocupes ¿vale?
    
    - ¡Vale, abuelo!, ahora la llamo…
    
    … ¡un beso!
    
    - Pero, ¿tienes el teléfono del hospital?
    
    - ¡Ay va!, ¡es verdad!… solo tengo su número de móvil.
    
    - Pues, a mí, es que tampoco me ha dejado ningún número para llamarla, hijo. Y ha colgado antes de que pudiera pedírselo...
    
    ... ¡a ver qué haces! Un beso, hijo. ¡Adiós!
    
    - ¡Adiós!, abuelo.
    
    - ¿Que?... ¿ya has hablado con él?... ¿qué dice?
    
    - Nada especial, está con unos amigos tomando el fresco.
    
    - ¡Ves, “abu”!. No hay nada de qué preocuparse.
    
    Pero Ariel solo podía pensar en lo bien que se lo había pasado por la tarde, en casa de ese señor; Alejandro, dijo que se llamaba.
    
    Ese tío le gustaba a tope, y quería repetir. Así que, se despidió de los chicos y subió a casa. Tenía que prepararse; y además, no quería que le vieran salir. Salió a la terraza, que estaba a oscuras, y se quedó un rato mirando; hasta que, poco a poco, vio cómo se iban retirando. Ya solo quedaban Julio e Iván, pero no tardaron mucho en irse…
    
    Se puso los pantalones de running rojos, que le quedaban perfectos y contrastaban con el tono de su piel, las adidas y su camiseta preferida; una gris bastante holgada y sin mangas, y muy ...
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