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Aires.
Fecha: 13/08/2021, Categorías: Incesto Autor: shizu, Fuente: SexoSinTabues
... demaciada vergüenza- ya nos vemos – salí rauda de la cocina cuando escucho que me llama de fondo -Oye feña…tu té. Lo olvidé. Los días pasaron con normalidad pero mis pensamientos se mantenían en las caderas de mi tío tocando mi cola. Me mordía el labio y sin saberlo me mojé. ¿estaba excitada? ¿era curiosidad? No puede ser, es familia, es mi tío, está casado…ya, piensa en otra cosa. La penúltima noche, me di un baño delicioso. Mis ideas estaban calmadas, sólo pensaba en mi vuelta a la realidad. Eran las una de la madrugada, mi primo dormía , mis papás habían salido a un Pub (si, no pueden estar sin la maldita vida urbana) y de mi hermana no sabía. Salí de la ducha solo tapada con la toalla. En una esquina de la habitación había un espejo de cuerpo completo; bordes calados a mano de color burdeo. Esquinas angelicales delicadas a la vista y de fondo el reflejo de mi cuerpo desnudo. ¿Estaba pareciendo mujer?; mis pechos pequeños, que en su centro pezones rosados nacían en la blancura. Mis caderas eran notorias, aliadas dos piernas largas que encerraban entre ellas una vagina tierna de vello castaño claro. Mis manos dibujaban en la silueta de aquella noche, el contorno de mi cuerpo quinceañero. Me miraba, me admiraba, me tocaba, me recorría, me reconocía. -Eres preciosa –Una voz me sacó del transe e hizo que pegara un brinco del susto -¡Puta madre y la mierda que me parió! –grité para girar la cabeza y ver a mi tío parado bajo el umbral de la puerta. Sólo dediqué esos segundos ...
... a coger la toalla y taparme – Sal!! ¿Qué te pasa que me espias? –mis ojos se llenaron de lágrimas de vergüenza- -Oye oye oye feña calma- con sus manos hacía gesto de tranquilidad mientras ingresaba a mi habitación y cerraba la puerta tras de si- tranquila amor, no te quería asustar…shh tranquilita – Sus brazos me rodearon por los hombros para llevarme hacia su pecho- ya relájate, no armes líos. No te quería asustar Con mi cabeza en su pecho y mis manos sujetando la toalla – Pero, qué te pasa, ¿cómo entras así? Es mi casa ¿no? –me sonríe- y sólo estaba de pasada y vi la luz encendida y bueh –comenzaba a acariciar mi mejilla, surcando un camino por mi cuello hasta el hombro- te ves hermosa bajo esta luz –posa su mano bajo mi mentón y me obliga a levantar mi cabeza para quedar con sus ojos clavados en los míos y comenzar a bailar en mí boca. Atónita a semejante situación quedo plasmada bajo la sombra de sus parpados mientras comienzo a sentir la tibia línea de sus labios juntándose con los míos. Ojos de sorpresa; respiración entrecortada; piel de gallina. -Es. espe. -entre besos intentaba detenerlo pero a su vez, algo en mi no quería -Shh…-me besa- déjate llevar –con pasión empieza a masajear mi lengua con la suya. Sus manos descubren mi espalda a lo cual por instinto la encorvo. Gracias a este último movimiento, su mano empieza a bordear lo desconocido, bajando por mi espalda, muriendo en mis nalgas. Bajo la toalla. Mi piel lo siente. -Sientate en el borde – se separa unos ...