-
CAMPAMENTO – PARTE 8 (FINAL)
Fecha: 15/08/2021, Categorías: Gays Autor: johna.2012, Fuente: SexoSinTabues
CAMPAMENTO – PARTE 8 (FINAL) Con mis brazos aun rodeándolo, llevé a Pablo hasta mi cuarto y cerré la puerta, temiendo que mi madre pudiera regresar en cualquier momento. ―Lo siento mucho, Pablo―dije, abrazándolo con fuerza nuevamente. ―¿También te lo envió a ti? ―preguntó en un susurro, casi sin voz. ―Sí ―contesté separándome de él y sentándolo sobre mi cama. ―¿Qué voy a hacer? ¡¡Si se lo envía a todos en el colegio me muero!! ¡Mis papás se enterarán! ¡Todo el mundo lo sabrá! ―Eso no pasará, Pablo. Tranquilo… Encontraremos la forma de solucionar todo esto. ―Él me dijo que sólo tú podías evitar que todo saliera a la luz… que tú sabías a que se refería… ¿Qué está pasando? Mi rostro palideció por el miedo. ¿Realmente Ángel era capaz de llegar a estos extremos por satisfacer sus deseos? ¿Qué andaba mal en su cabeza? ―Ángel quiere… ―dije, pero no fui capaz de completar la frase enseguida―… quiere que me entregue a él. Pablo me miró sorprendido. ―¿Quiere tirar contigo? ¿Sólo por eso quiere arruinar mi vida? ―Lo siento, Pablo. No pensé que llegaría tan lejos. ―¿Qué piensas hacer? ¿Dejaras que te tire? Por favor… no dejes que envié el video a todos… Sólo será una vez… ¡Por favor! ―No ―contesté de frente, sintiendo repulsión al sólo imaginarme en brazos de Ángel de nuevo―. Si cedo ahora lo querrá hacer de nuevo y de nuevo, nunca nos dejará tranquilos. Además yo tengo mi novio, no puedo engañarlo. ―¿Qué vamos a hacer entonces? ―preguntó angustiado. ―Llamaré a Jordán, él conoce a Ángel ...
... desde antes que nosotros, seguro a él se le ocurrirá algo. Pablo dudó por un segundo de mi idea, pero no dijo nada, ya que sabía que necesitábamos toda la ayuda posible para buscar una solución a ese problema. Luego de llamar por teléfono a Jordán, el timbre de mi casa volvió a sonar, poniéndome nervioso de inmediato. ―¿Quién puede ser? ―preguntó Pablo, compartiendo mi nerviosismo. ―No lo sé, a Jordán le tomará aún algún tiempo para llegar, no creo que sea él―contesté, poniéndome de pie―. Espérame aquí, volveré en seguida. Con algo de miedo bajé las escaleras y me dirigí hacia la puerta, abriéndola tímidamente y encontrándome con quien menos me esperaba. ―Hola Adrián ―dijo Cristian y mi corazón dio un salto al escuchar su voz. ―Cristian… ―susurré atontado por la sorpresa―… ¿Qué haces aquí? La mirada en su rostro era muy diferente a la que siempre tenía, o al menos conmigo… En sus ojos ya no había rastro del desprecio que antes mostraba cuando me miraba… Ahora se veía como el Cristian que recordaba en el campamento, con él que tuve mi primera cita. ―Tenía que venir a verte… Lamento todo lo que te hice pasar… Yo no… ―Su voz se apagó de pronto, como si le costara trabajo hablar―. Yo no sabía lo que hacía… Por favor perdóname. Mi piel se puso de gallina al escuchar sus palabras, al ver la angustia en sus ojos, la urgencia con la que me pedía perdón. ¿Cómo podía decirle que no? ―Está bien, Cristian ―dije, relajando la expresión en mi rostro―. No te preocupes, te perdono. Ya está ...