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Me viene otra vez, papá, me viene otra vez
Fecha: 18/09/2021, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... encima, luego jugó con su teta izquierda, después le pasó el dedo por el clítoris, Musoke le cogió la mano y la metió dentro de la braguita del bikini. Sintió el acolchado de su vello púbico y luego sus dedos se pringaron de jugos, ya que tenía el coño cómo una charca. Le metió dos dedos dentro. Le entraron apretados. Su polla soltó tanta aguadilla que en su pantalón apareció un lamparón de humedad. Tenía unas ganas locas de comer aquel coño empapado, pero en la hamaca no podía. La besó mientras la masturbaba, Musoke se le colgó del cuello. Aprovechó para cogerla en brazos y echarla sobre la hierba. Le quitó el sujetador del bikini y vio sus tetas redondas y duras con areolas negras y pezones gorditos y tiesos. Lamió sus pezones, magreó y mamó sus tetas... Después le quitó la braguita del bikini y vio su vello rizado y su coño empapado. Musoke flexionó las rodillas, Esteban le abrió las piernas y con ellas se abrió el coño, un coño con labios rosados y mojados cuya vagina se estaba abriendo y cerrando. Le pasó la lengua plana por el coño, luego aplastó su clítoris con ella y después le metió dos dedos en el coño y lamió de abajo a arriba sin parar y cada vez más rápido hasta que sintió chorros de orina salir presión por los lados de sus dedos, chorros que impactaron en su lengua. Dejó de lamer. La orina le dejara la camisa perdida. Después se corrió cómo una pantera, solo le faltó rugir, ya que casi le rompe la camisa con las uñas. Al acabar se levantó, se quitó el ...
... bikini, y le dijo: -Voy a bañarme desnuda. ¿Vienes? Esteban se desnudó y se metió en la piscina con su hija. Nada más llegar a su lado, que era un sitio donde el agua les daba por la cintura, la levantó y su polla tiesa buscó el coño. Musoke se abrió de piernas y la polla de su padre se hizo sitio en aquel estrecho túnel engrasado con los jugos de su corrida. Con las piernas de su hija rodeando su cuerpo y sus brazos rodeando su cuello le metió un morreo de película porno. Musoke le dijo: -¡Dame fuerte, papá! Esteban le dio fuerte. -¡Más rápido! Le dio caña de la buena. -¡Mááás! Le dio a romper. Al ratito Musoke le clavó las uñas en la espalda. Entre temblores echó la cabeza hacia atrás y se corrió cómo una fiera. Al acabar Musoke salió de la piscina, cogió una toalla, la puso sobre el cemento y se echó boca arriba sobre ella. Esteban hizo dos largos y después, con la polla flácida y colgando se arrodilló entre las piernas de su hija, y le dijo: -Me debes una corrida. No sé dónde coño iban la timidez y la vergüenza de Musoke, ya que le respondió: -Cóbrala. Esteban cogió su flácida polla y se la frotó en el coño de abajo a arriba varias veces, después puso su meato encima del glande del clítoris y lo frotó muy despacito cantidad de veces... Cuando volvió a frotarla entre los labios ya la polla estaba dura cómo una piedra y el clítoris se había escapado del capuchón. Musoke estaba en la gloria. -¡Ay, papá, ay qué gustito! Volvió a ...