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A MI HERMANA LE GUSTAN LOS VIDEOJUEGOS - 1
Fecha: 19/09/2021, Categorías: Incesto Autor: maverick_indalo, Fuente: RelatosEróticos
... habitación intentando hacer el menor ruido posible, aunque ir a la cocina no tenía nada de extraño, pero si lo tendría el que tardase mucho en regresar de ella porque todos sabían que no era mi hábitat natural precisamente; mejor pasar desapercibido. Llegué a la cocina y, con cautela me asomé todo lo que pude a la ventana, y allí estaba Melisa, pero la encimera con la vitrocerámica y la fregadera, me impedía un mejor acercamiento y, por tanto, una correcta visión. Quedaba en una posición adelantada a mi derecha, y estaba oculta, en parte, por el cuerpo que formaba la pared izquierda de nuestro salón, a la derecha de la cocina donde yo me encontraba. En principio lo que pude ver fueron sus magníficas y largas piernas, torneadas, con unos muslos rotundos, la izquierda extendida y la derecha ligeramente doblada. Estirando más mi cuello y empinado sobre las puntas de mis pies, llegué a ver un minúsculo tanga blanco que, abrochado con dos lazos a cada costado de sus magníficas caderas, dibujaba una exquisita y pronunciada forma de guitarra que, junto con mi calentura fue suficiente para que se me pusiera dura como una piedra y al instante metiera la mano por dentro de mi bañador. Pero quería más y, ya fuera de mí, decidí jugarme el todo por el todo y subirme de rodillas a la encimera. Y así lo hice. Me subí con cuidado, descorrí la hoja izquierda de la ventana de aluminio que daba a la terraza, procurando hacer el menor ruido posible, y saqué todo lo que pude mi cabeza a ...
... través de la ventana. Conseguí una visión que a mí me pareció celestial: llegué a ver hasta el magnífico vientre de mi hermana y sus magníficos pechos dentro de un minúsculo sujetador del bikini, también de color blanco, que apenas contenían aquellas maravillas; justo ahí acababa mi visión. Decidí que era más que suficiente para poderme cascar una buena paja y me iba a retirar a mi habitación a hacerlo, cuando el poco sentido común que me quedaba desapareció, y llegué a la conclusión de que no me contentaría con una imagen mental si tenía el original frente a mí…dicho y hecho. Saqué mi rabo y empecé mi masturbación con una excitación, hasta ahora desconocida para mí, supongo que por lo osado de mi atrevimiento como voyeur incipiente, el tabú de hacerlo con la imagen de mi hermanastra, o sencillamente el morbo que me proporcionaba el tener tan cerca tan tremenda hembra y la sensación de ser sorprendido, en cualquier momento, por ella o por algún miembro de la familia. El caso es que todo ello junto consiguió que me corriera en apenas dos minutos, con un placer enorme y que eyaculara en una cantidad e intensidad hasta ahora desconocida para mí. Había acabado mi copiosa corrida y mi instrumento todavía se agitaba espasmódicamente, al igual que me alteradísima respiración; mis latidos martilleaban con tanta fuerza en mi cabeza, que temía que los pudiesen escuchar por toda la casa. Me calmé un poco, bajé de la encimera, cerré la ventana lenta y sigilosamente y, cuando me ...